POR EL MISMO FILO DEL HIERRO CON EL CUAL MATAS, SERÁS MUERTO.
Eres el Rey, el creador de todo lo visto y lo que aún no vemos.
Eres el Rey vivo y aun estando en tu majestad y omnipotencia,
te acercas a mí y me das tu mano.
Eres el Rey y aun teniendo el poder de aplastar el todo con tu dedo,
te dejaste colocar una corona de espinas.
Y me pregunto ¿Cuál es tu plan?,
¡Tú plan!…
fuente
Pediste fuerzas al Padre y la traición se hizo metal y un beso.
Suplicaste pidiendo al Padre defendiese tu vida ante la traición,
y la traición ya se había consumado.
Suplicaste pidiendo al Padre y aun así,
cargaste sobre tus hombros todo el peso de nuestros pecados.
Pediste aliento al Padre para llevar con dignidad su mandato.
Y ya habías sentido el dolor de tu muerte.
Tu muerte…
Y aun sabiendo de tu muerte, aceptaste su voluntad y no la tuya…
Y el demonio se burló de ti…
Y el demonio Se burló de tu valor,
se burlo porque tu legado seria salvar nuestras almas del pecado,
se burló al pensar que no podrías.
Y el demonio confundido por tu fortaleza y fe en el Padre , te pregunto,
¿quién eres?, ¿quién es tu padre? Y tú fijamente mirándole a sus ojos,
con tu pie destruiste la serpiente.
En la penumbra de la noche, en su morada, tu madre,
sintió el dolor que tu carne sufriría por la tortura.
Y en la penumbra de la noche tus captores te buscaron,
y en la penumbra de la noche la violencia se hizo sangre.
¡Basta ya! Dijo el Hijo del Padre,
“El que a hierro mata”, por el filo del mismo hierro será muerto,
soltando Pedro la espada.
Y Malco, siervo de su captor, lo miro con ojos de dolor,
y colocando su mano en el lugar donde su oreja habia sido cercenada,
suplico...
Sus ojos mirando al Hijo del Padre,
pidiéndole restaurara la paz que sus actos habían mutilado,
Y el Hijo del Padre restauro por compasión y perdón,
la oreja de quien lo llevaría a su muerte.
Y el captor fue transformado por su misericordia.
Y el hijo del Padre fue juzgado por la ley del hombre.
Aquel día, donde tres fueron los condenados.
Tu condena fue de injusticia, y tú perdonaste.
Esa tarde, el que pidió tu perdón aun siendo culpable, perdonaste,
llamándole con voz cariñosa, el buen ladrón.
Y aun con el dolor de tus heridas,
y la cruz bañada en sangre de tu cuerpo,
no juzgaste...
Aquel día tu perdón se hizo sangre.
Caminaste con la cruz a cuesta y en esa cruz, la ley se hizo polvo,
y al tercer día un Nuevo Pacto se hizo palabra.
Y a golpes fuiste llamado rey, y a golpes fuiste llevado a juicio,
y a golpes fuiste vejado y maniatado.
Y por temor a un Reino que era diferente al de los hombres, fuiste juzgado,
y Ben Caifás te condeno a muerte.
Y Ben Caifás juzgo sin piedad.
fuiste entregado, Hijo del Padre.
fuiste entregado a centuriones para ser crucificado.
Y te llevaron a una cruz y tres clavos sostuvieron tu cuerpo en el madero,
y tú sangre derramada, se hizo milagro, en un Nuevo Pacto.
Y años después Ben Caifás fue muerto por la mano de un centurión y la injusticia se hizo ley bajo su propia mano, por tanto...
¡POR EL MISMO FILO DEL HIERRO CON EL CUAL MATAS, SERÁS MUERTO!...***
Néstor Oropeza.
Gracias a todos. hasta una próxima publicación.
Bendecido día.