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Los buenos propósitos
En un hermoso pueblo, asentado en unas colinas verdes, sus pocos pobladores, amables, trabajadores; compartían las alegrías de la vida diaria.
Felices con las tareas del campo, en las tardes organizaban juegos, cantos y cuentos, alrededor de los mayores, quienes relataban historias vividas; destacando valores de convivencia.
Era primavera, los campos rebosaban esperanza, que en verano tendrían buenas cosechas.
Un día, llegaron unos visitantes, vendiendo la idea de unos cursos, con los cuales los jóvenes de ambos sexos estarían aprendiendo unas nuevas tecnologías, que llevarían el progreso a su pueblo.
Los mayores, fruncían el ceño, pero los jóvenes entusiasmados, lograron el consentimiento de sus padres.
Una mañana del mes de mayo, 15 jóvenes marcharon rumbo a la ciudad a tomar curso por 6 meses.
Habiendo culminado, regresaron al pueblo, felices para celebrar la Navidad.
Más, al acercarse, sus ojos no daban crédito a lo que veían: una vista desértica, de montes secos cubría el caserío.
Ansiosos tiraron sus mochilas y emprendieron la carrera hasta sus casas, los padres, los mayores y los niños estaban entristecidos en sus casas.
Pero ¿qué había pasado? ¿dónde estaba la hermosura del pueblo?
Pasó que, al llegar el tiempo de recoger las cosechas y trillar el campo para dejarlo en reposo, para la nueva siembra, no había, las suficientes manos y entusiasmo que ponían todos en las diferentes faenas. Los niños muy débiles y los mayores, pocos y cansados.
Todos se alegraron mucho con el retorno de los jóvenes. Una vez aseados y alimentados, fueron a la capilla, allí, adorando a su Niño Jesús, prometieron no encandilarse con los ofrecimientos ajenos. Decidieron ir a estudiar por pequeños grupos, para no abandonar las labores y formarse para el beneficio de todos.
Al día siguiente emprendieron una cayapa para desmalezar su bonita colina, sembraron flores, que milagrosamente brotaron muy pronto, devolviendo la alegría y belleza a las colinas.
Un mes de trabajo en conjunto y para la noche de fin de año, todos festejaban, haciendo buenos propósitos, mientras al término de las 12 campanadas, pudieron abrazarse y desearse ¡Un Feliz Año Nuevo!!!!
Gracias amigos por leer. Les deseo unas felices fiestas y que el Año Nuevo les colme de Bendiciones.
Concurso patrocinado por respaldado por Proyecto Expresiones.
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