¡Feliz miércoles! ¿Cómo han estado? ¿Qué tal comenzaron marzo?
Algunos pocos ya saben, pero esta semana comencé semestre y eso significa solamente una cosa: mucho menos tiempo para escribir, menos tiempo para dibujar y menos tiempo para pintar (BUUUUUUUU). ¡Pero no teman! Tengo pensado aparecer por acá por lo menos dos o tres veces por semana :)
A pesar del poco tiempo del que dispongo, esta semana inicié una nueva práctica: dibujar con estilógrafo o rapidograph. ¿Por qué? Básicamente porque tengo a la mano un estilógrafo clásico, de los que se rellenan periódicamente con tinta china, y es necesario mantenerlo en uso para evitar que la tinta se seque y atasque el sistema; por lo tanto, tomé esto como una nueva oportunidad para aprender y practicar dibujo.
Ayer cuando recordé que no podía dejar pasar mucho tiempo sin utilizar el estilógrafo prácticamente corrí a buscarlo y comencé a dibujar espirales y me encontré con una noticia no tan buena: ¡Estaba a punto de atascarse! Luego del mini-infarto y mini-ataque de pánico tomé un crisolcito, le serví un poco de etanol y luego comencé a remojar la punta del estilógrafo para ir trazando cosas de manera que la tinta se disolviera y corriera como debía correr. Me tomó alrededor de 45 minutos lograr el trazo correcto y aprendí una valiosa lección:
Nunca dejar pasar más de dos días sin utilizar un estilógrafo. ¡Nunca!
(Si tienen estilógrafos atascados, pueden intentar esto, si no, deben sacar todo el sistema y dejarlo remojando en alcohol, bien sea isopropílico o etanol; luego arman todo de nuevo, rellenan el tanque con tinta nueva e intentan escribir o dibujar. Si esto no funciona, es momento de llamar a un profesional para recibir las indicaciones pertinentes.)
No podía regresar a mis responsabilidades académicas sin antes mostrarles las plantitas que dibujé:
¿Por qué plantas?
Las plantas son seres vivos impresionantes, con un montón de estrategias que les han permitido mantenerse en el planeta desde hace muchos millones de años, son el hogar de otros seres vivos (bacterias, hongos, otras plantas y también animales), nos dan de comer y también nos alegran la vida con sus flores de colores, sus aromas y sus sabores (ya con que el té exista, es razón suficiente para mí).
Dibujarlas me ayuda a relajarme y me permite pensar libremente sin ponerme ataduras mentales cuando quiero hacer algo o tengo que resolver un problema. Unos minutos dibujando hojas y BOOM, la solución viene a mí como por arte de magia. Como considero esto una experiencia mágica, me encanta compartirla con ustedes porque sé que muchos de mis amigos también encuentran refugio en actividades similares, ya sea pintando, diseñando o ilustrando.
En cuestiones de arte, y como casi todo en la vida, la constancia es la clave del éxito y en esto creo que es vital actuar como las plantas lo hacen (para esta reflexión es necesario humanizar a las plantas pero es importante saber que ellas por ningún motivo son seres pensantes): crecen a su ritmo, afrontan condiciones muy adversas y aunque todo apunte a que morirán, poco a poco se desarrollan hasta que llegan al punto más alto en sus vidas y, justamente aquí, es cuando florecen. Esa capacidad de resistencia es admirable y todos deberíamos dar lo mejor de nosotros mismos, sobre todo cuando estamos rodeados de situaciones tristes o complicadas; debemos crecer a nuestro propio ritmo y desarrollarnos mental y espiritualmente para poder alcanzar la felicidad entre tanto caos, esto equivaldría a florecer ♡
Espero que hayan disfrutado los dibujos y la pequeña reflexión del final. Pasen un muy bonito día, ¡y florezcan siempre! Nuestra ventaja es que todos los días podemos crecer un poco más e ir echando flores de los colores y formas que más nos gusten.
¡Un abrazo gigante! ♡