CAPITULO 9
Desde aquel día, ni Carmelia, ni Orfelia volvieron a saber del rubio, pasaron las semanas compartiendo con Sol y sus hermanos, comiendo en cafés, paseando y conociendo partes que jamás habían visto de Estocolmo, llenos de historia y emoción como lo eran El Museo Vasa, El Palacio Real, El Skansen y los maravillosos barcos taxis que se volvieron el medio favorito de transporte de Carmelia y el más odiado de Orfelia, ya que detestaba estar junto al agua.
De pronto sin pensarlo, de septiembre llegó mediados de noviembre y ambas mujeres habían transformado por completo su vida. Orfelia había empezado a salir con Ethan al mes y medio de conocerlo y en el transcurso de su relación se dieron cuenta de que son polos tan opuestos que hacen una armonía absolutamente perfecta, él, reservado, analitico, a vecez timido y ella energica, a veces frenética y extremadamente creativa, ambos como pareja, sacaban siempre lo mejor de sí.
Mike tuvo que trasladarse a otra ciudad por trabajo, pero eso no impidió que todos los días Sol y este se comunicaran entre sí a través de llamadas que parecían durar siglos. La relación de Carmelia y Sol también se traía sorpresas, pues esas dos eran perfectas gotas de agua, jamás se aburrían entre ellas, amaban estar juntas de día y de noche, amaban salir, amaban bailar, amaban correr, maquillarse, cocinar… y se aceptaban con sus no tan buenos días, con sus más atrevidas y profundas sombras.
Eso lo demostraron más de una vez, ante ataques de ansiedad, depresiones constantes que lograron superar, un poquito de celos injustificados que se controlaban, muchas verdades que empezaban a salir a la luz y sobre todo muchísimo amor de por medio, de ese incondicional, pero que a su vez es flexible ante ciertos parámetros, en fin, se reían de los mismos chistes y aunque no consideraban su vida perfecta, sabían que aquello había sido un encuentro que no era casual y que no existiría nadie más en el mundo que pudiera ocupar el importante lugar una de la otra en sus vidas.
CAPITULO 10
En una de esas verdades que salieron a la luz, Ethan y Sol estaban por llegar a la casa en la que Carmelia y Sol aún vivían juntas, ya que consideraban que dos mese sy medio era muy poco tiempo para mudarse con una pareja formal- aunque eso eran para sus compañeros.
Aquel día a finales de noviembre, Carmelia se sentó junto a Orfelia y le compartió cotufas coloridas, para luego preguntar casi de la nada.
-Estoy recordando...-Dijo la pelirroja- ¿Qué fue lo que ocurrió entre Elias y tú.. y bueno, mi dinero?
-Cierto que jamás te lo conté-le dijo la peli azulada tomando una cotufa, para luego mirar a los ojos de su amiga- Es complicado…
-Tengo tiempo- Sonrió Carmelia y Orfelia asintió.
Tras contarle su propia historia, Carmelia respiró hondo y relajó los hombros, como si le hubieran quitado un peso de encima.
-Ahora entiendo por que todo parecía un sueño en mi vida- pronunció ella- en realidad más de una cosa estaba imperfecta.
Orfelia alzó las cejas y luego las relajó.
-Suele suceder, pero no por que seas rica- Esta señaló al horizonte con la punta de su nariz- Esto ocurre por que no tenemos a nadie que nos enseñe a desconfiar del mundo… o bueno, por lo menos que nos diga nuestras verdades.
Carmelia asintió y ambas continuaron sentadas, conversando en aquel sillón.
…
Tras pasar aquella navidad juntos, pasó un año de nuevas emociones, de mudanzas, salidas, reencuentros con los muchachos -Jesús, Millán y Dopaedro- ninguno jamás volvió a saber de Elias, pero todos supieron del primer bebé de Orfelia e Ethan que venía en camino y decidieron casarse y mudarse a Andorra.
Sol y Carmelia se mudaron a la casa del lago y se postularon para la universidad en la primavera entrante. Carmelia quiere estudiar mercadeo para manejar mejor sus riquezas y Sol quiere estudiar turismo para viajar por el mundo, ese mismo año en el que se mudaron, Sol empezó a trabajar como modelo profesional en una agencia internacional austriaca y ahora estudia y trabaja a la vez.
Sol jamás repudió a Carmelia por ser vikinga y esta misma fue aceptada por los padres franco asiáticos de su pareja. a partir de ese año pasaron todas las navidades y fechas festivas juntas y su vida pareció encajarse a la perfección, pasando muchos años de felicidad, de viajes, de estabilidad y de cumplir metas a corto y largo plazo… tres años después adoptaron a tres niños maravillosos: Millé, Amazaira y Danet, los cuales en un abrir y cerrar de ojos también empezaron a vivir su propia historia y ellas, siempre fieles a ellos, los veían crecer con orgullo.