Aquí os muestro una práctica curiosa que hemos realizado con los alumnos de sistemas microinformáticos, para demostrar que un equipo electrónico puede funcionar perfectamente estando sumergido bajo aceite.
Este es un experimento rústico, con una placa base antigua, un micro, unas RAM también antiguas, una fuente de alimentación, un disco duro SATA2, un balde de plástico y una garrafa de aceite de girasol del supermercado de al lado.
Siento de antemano que la calidad del vídeo no sea la mejor, pero ha sido grabado desde un móvil.
▶️ DTube
▶️ IPFS