¿Acaso no es éste un objetivo en la vida?
Tal vez no, para mí, sí que lo ha sido, siempre me vi a mi misma como una buscadora, hasta que me encontré… ahora soy una “encontradora”, sé que no existe el término, pero debería…
Los buscadores sólo consiguen cosas para seguir buscando… sin prisa o con ella, sin pausa o con ella… pero siempre buscando, acumulando…
Los encontradores apreciamos la paz de obtener respuesta… algo, alguien… un lugar… un estado.
Cuando te abres a encontrar ya no hay ansiedad, tormento o angustia… sólo eres, sólo estás y empiezas a entender frases como: “El maestro aparece cuando el alumno está listo”, por ejemplo…
Vivimos a veces por vivir, amando un poco, queriendo un poco, pidiendo poco, asumiendo poco…
Hasta que llega el ¿Y Ahora?... ahora que tengo esposo, hijos, trabajo, estudios, etc… ¿por qué no termino de ser feliz? ¿Por qué nada logra satisfacerme al 100%? ¿Por qué siempre está la sensación de que falta algo a la ecuación?...
Creo que eso nos pasa cuando no hemos descubierto la conexión con nuestro ser… esa que eres cuando nadie está, ese cuando eres cuando nadie te ve, ese que te acompaña a todos lados y nada le dices porque crees que estarías loco si lo hicieras…
El viaje más largo es aquél que hacemos de la mente al corazón. Pueden pasar años, traumas, sucesos, despedidas, fortunas, lunas… podemos incluso hacer maletas y emprender el viaje y nunca llegar… A veces, porque simplemente no sentimos ese deseo, otras porque temes ver que hay ahí.
Trascender, es terminar justamente ese trance donde crees que no eres Dios.
Es conectarse con tu poder, tu fuerza creadora, tu alma creativa, tu artista interior, tu forma de danzar la vida, tu propia melodía, tu esencia, tu ser… pero, ¿Para qué? Te preguntarás…
Para que haya valido la pena chaval… sólo para eso.
de GIPHY