Sentado en el banco roto de la plaza donde ella bailaba
miraba su silueta como si un hada danzara
con luces de colores que destellaban mientras dejaba su cuerpo
ser acariciado por el viento se marchaba...
corrí tras sus pasos para alcanzarle las alas
pero caí como caen los ángeles
lastimándome el alma por querer atraparla
y aun así la seguía buscando por llevarla tan presente en mi alma.
Mientras esperaba desperté y allí estaba, justo ahí en lo mas infinito de mi ser
la luz mas bella en mi haciéndome danzar al par de su compás, por un momento pensé que la tuve, en un momento muy especial...pero solo era un momento mágico en la isla de mi soledad.
Autor Marielsy Peroza, mi novia...