Me siento confundido.
A veces me pregunto: ¿en que era bueno?
No me gusta estar así.
Estos laberintos en memoria son una tortura.
En tantas ocasiones ruedan por mi rosto unas lágrimas.
A los minutos siguientes no sé quién soy.
Este estado es muy cambiante y no puedo controlarlo.
Ahora escribo y luego olvido.
Escucho una multitud de voces y sigo sin recordar sus rostros.
Cada día elevaré una plegaria para mi memoria.
Post de mi autoría
Foto y tatuaje realizado a mi persona por
Enero 2018