El título del post hace referencia al titular publicado en
[El economista](http://www.eleconomista.es/evasion/caprichos/noticias/7512568/04/16/Caguese-en-el-arte-en-el-retrete-de-oro-del-Museo-Guggenheim-de-Nueva-York.html)
La idea me surgió cuando vi un documental titulado _”El chico malo del arte”_ (Be Right Back) (2016) del director Maura Axelrod, que versa sobre un artista de Padua llamado Maurizio Cattelan.
El efecto que me produjo me ha hecho pensar en y hacerme una pregunta, que ya me la había planteado, hace algún tiempo y para la cual no tenía respuesta: ¿ qué es y qué no es Arte?.
Por mi formación humanística, concebía el arte como la capacidad de determinadas personas para representar la realidad “con belleza”.Esta idea la adquirí durante mi formación universitaria, también aprendí , que en cada época histórica se desarrolló un tipo de arte con características precisas y que éstas estaban muy relacionadas tanto con los contextos geográficos y políticos, como con los sociohistóricos.
Hace unos años, en una visita al Guggenheim de Bilbao, al entrar en una de sus salas, descubrí un montón de caramelos apilados en un rincón, custodiados por un vigilante de seguridad para asegurarse de que los niños no se los comieran. Recuerdo que pensé: ¡me han tomando el pelo!, ¡he pagado dinero por ver esto y pretenden, además, que piense que ¡ésto es una obra de arte!…..
No recuerdo el nombre del artista. No estoy segura de lo que pretendía cuando concibió su “obra de arte”: ¿quiso hacernos sentir algo? o ¿reflexionar sobre el sentido efímero de la vida?; ¿pretendió gastarnos una broma?. Nunca lo sabré, pero de lo que sí estoy segura es que me impactó y una muestra de ello es que lo estoy comentando ahora. ¿Por qué?, pues es muy sencillo: es la única obra de arte que recuerdo de aquella visita.
Ayer, gracias al visionado de ese documental, descubrí que, en el siglo XXI, el arte no puede valorarse con los conocimientos adquiridos durante mi formación, pues han quedado obsoletos; que no hay que comprender el arte a través del conocimiento de los expertos, sino que son los sentimientos que te provocan las obras de arte, los que te permitirán apreciar o rechazar “la obra de arte”; que, además no la puedes juzgar ni valorar mediante la aplicación de patrones establecidos, sino por la influencia que esa obra tiene sobre uno mismo y sobre el conjunto de la sociedad que se acerca a contemplarla.
Aprendí lo qué significa ser “artista”: cuando eres capaz de representar una idea, mediante un objeto o instalación, utilizando cualquier material y, además, eres lo suficientemente genial como para lograr que una multitud se acerque a ver tu obra, invirtiendo tiempo y dinero. Esas ideas-ocurrencias y el modo de plasmarlas y representarlas son las que configuran la personalidad del artista y le dan su valor que, naturalmente, irá aumentando, tanto por la innata capacidad de persuasión para que los galeristas expongan sus obras, como por el número de personas que estén dispuestas a pagar por ver o poseer, en exclusiva, sus obras.
Comprendí que el valor del “artista” estriba en los modos que idea para alcanzar la máxima visibilidad de su obra. En el caso de Maurizzio Cattelan (Padua, 1960) van: desde robar una obra de otro artista y colgarla, como propia, en la sala con la que se había comprometido, hasta colgar un gran anuncio de un perfume conocido, como si fuese una se sus obras. En ambos casos, la razón de estas actuaciones no fue planificada, según se afirma en el documental, sino, más bien, a la ausencia de ideas para realizar una obra de arte original para ser expuesta en el Museo, cuando estaba previsto.
Así pues, si el valor del artista reside en su capacidad para despertar asombro, Maurizio Cattelan lo consigue.
Si la obra de arte es una genialidad, él es un genio. Si el arte es aquello que te hace ver el mundo de otra manera, el italiano del que les hablo consigue que así sea. Si una obra de arte puede ser una tomadura de pelo, se llama artista al que es capaz de lograr que una multitud de personas se lo dejen tomar y, además, paguen dinero por ello.
También les diré que ayer comprendí: que el arte es la deconstrucción de la belleza, que el conjunto de todas las obras de un artista, colgadas del techo, se convierte en una metaobra de arte.
Fuente: la foto anterior es propia
Conclusión: ¿el arte es una cagada? ¿una obra de arte puede ser una cagada?.
Pero... mejor será que vean el documental, se lo recomiendo.
Vean el documental, se lo recomiendo.
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