La lluvia no deja de sorprenderme
La lluvia no deja de embellecer todo
La lluvia no deja de alegrarme la vida
y que las flores dejen de verse más bonitas.
He escrito ya varias veces sobre lo hermoso y sutil que se ven las gotas de agua posadas en las flores.
Goticas de alegría me gustan llamarlas.
Despertarme, salir al jardín y ver esto, es como imaginarme a las hadas poner las goticas de cristales sobre los pétalos para adornarlos y volverlos mágicos.
Hay magia, hay polvo de hadas a mi alrededor.
Hay flores, lluvia y mucho color.
Me voy, pero volveré.
Iré a bañarme bajo la lluvia, para que llene mi vida de alegría, color y me cubra la piel con sus cristales.