Que las olas cuando se van, se llevan todo lo malo
Y cuando regresan, te traen todo lo bueno, lo bonito, lo puro...
El agua de mar tiene el poder de renovar y purificar, es por eso que cuando siento en mi vida presión, estrés, sobrecarga de malas vibras, cojo mi mochila y emprendo un viaje, un pequeño retiro espiritual.
Y vaya qué felicidad!
Me siento como flotando sobre las nubes y nadando hacia las galaxias lejanas.
Cada vez que me sumergía, sentía como se renovaban mis energías y me cargaba de buena vibra.
El estar y sentirse rodeado de la magia y la pureza de la naturaleza, no tiene comparacion., es una conexión única.
Soñé, soñé despierta con una vida plena, diferente, llena de felicidad y paz, porque cada vez que estoy en la playa lo único que siento es paz y tranquilidad.
Sentí la brisa peinarme y despeinarme, sentí la sal en mis labios y el sol tostarme la piel ¡Dios! Regalame más días así.