Ella era una mujer común, como tantas otras, sin embargo, no se sentía muy bien siendo como era y con la vida que llevaba. Con casi cincuenta años, aparentaba como treinta; sencilla, elegante y bonita, con una vida bastante normal y agitada: madre, esposa, amiga, trabajadora. A simple vista, no había nada extraño en aquella fémina de pocas palabras e introvertida; pero algo en ella desencajaba con su entorno y modo de vida: de mirada esquiva, evadía el contacto visual, con gestos y ademanes, extraños, desusados. Parecía algo anticuada, de otra época, sus palabras y acciones con frecuencia no correspondían con el tiempo y espacio actual. Era una actitud muy sutil, casi imperceptible; había que detallarla mucho para caer en cuenta; y no era fácil, pues, se caracterizaba por ser más bien callada, de bajo perfil, era más de “dejarse llevar” que de tomar iniciativas propias.
Prefería la tranquilidad de su hogar; el mismo estaba decorado con muy buen gusto: poco mobiliario, hermosos cuadros de paisajes, pueblos y personajes; algunos comprados en mercados de pulgas, otros pintados por ella misma. Sin embargo, había un detalle curioso y que solía pasar desapercibido, en toda la casa solo había tres espejos: uno en el vestier de la habitación principal, uno en el baño y otro grande y con marco dorado, que se encontraba en el estudio; donde mayormente pasaba su tiempo cuando estaba en casa: allí se refugiaba en sus libros, veía películas en DVD, escuchaba música (preferiblemente barroca y clásica). - Este no es lugar para este espejo - , así se lo había hecho saber su esposo, pero ella insistió en tenerlo allí, y sus deseos fueron complacidos; el gran espejo ocupaba el centro de una blanca pared y reflejaba casi la totalidad de la habitación, la cual poseía una tenue luz, tanto de día como de noche. Ese estudio era su santuario, el resto de la familia poco entraba a él, sabían que era “su lugar” y lo respetaban, suponían que era su manera de protegerse y sentirse segura. Buena madre y esposa, atenta y pendiente de todos; su esposo e hijos sabían que estar sola, era una necesidad para ella, y sin hacer preguntas, se lo permitían. Casi todas las noches se le podía ver bajar las escaleras y entrar al estudio, y no era hasta bien entrada la madrugada cuando regresaba a su habitación, y en ocasiones, dormia en el sofá que allí se encontraba.
Esa mujer era un verdadero enigma, un acertijo difícil de descifrar… Se le podía ver con un talante risueño por días, y de pronto cambiaba por completo notándose le la tristeza, dolor o añoranza, aunque se esforzara en disimularlo.
¿POR QUÉ LA FIJACIÓN POR AQUEL GRAN ESPEJO?
¿Y POR QUÉ ESOS CAMBIOS DE HUMOR?
Y es que aquella mujer, guardaba celosamente un secreto, heredado de sus antepasados y que había descubierto siendo aún una niña: al ver su mirada reflejada en un espejo, metal, en otros ojos o en cualquier objeto capaz de devolverle su imagen, era capaz de transportarse a otras épocas, revivía sus vidas pasadas, era como si se activara una llave en su memoria genética; no podía ver el futuro, pero sí claramente su pasado y el de conocidos y seres queridos. Descubrir esto había sido difícil de asimilar: revelar secretos, vidas ocultas, lo que otros deseaban borrar o dejar atrás; no era de su agrado; aunque el conocer sus orígenes, historias y antecedentes, a menudo le resultaba reconfortante y la hacía valorar mucho más a los demás. Con el transitar de los años, trató de bloquear ese don, y con dificultad lo logró; pero muy dentro de sí, sabía que no podía deslastrarse totalmente de quien realmente era, no podía vivir negando su esencia.
A pesar de ella misma, decidió confrontar valientemente su verdad, y entonces se plantaba frente a aquel gran espejo, fijaba su mirada y se perdía en viajes etéreos; regresando cada vez, con una visión diferente del mundo: con penas y alegrías, verdades ocultas y mentiras reveladas; observando a los que la rodeaban de una manera que solo ella podia hacerlo... Cada uno de esos viajes representaba una batalla consigo misma y su regreso simbolizaba la victoria de la LUZ sobre la OSCURIDAD. Sí esa era ella "LA MUJER FRENTE AL ESPEJO", hija de la luna y heredera de ISIS "La gran maga”…