admiro la luz de las velas
y a mi mente vienen
recuerdos de antaño,
de un lejano pasado...
En esta mesa no solo
hay sillas vacías
y menos platos;
también hay tristeza
sentada en ella;
la luz tenue de las velas
alumbrando los difusos rostros,
distorsiona las miradas,
transmuta el color del aura...
Su llama se refleja
en los muros
dibujando sombras
que ríen,
que bailan,
que gritan,
hasta que una suave brisa
se apiada de mí;
se desliza
y con ellas acaba...
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