Soy aprendiz y seré aprendiz hasta que muera, porque el arte es inagotable al provenir del interior del hombre. Amo pintar, me libera. Me siento muy afortunada sólo por tener papel, pinceles, y pinturas. Ellos me han dado mucho, más de lo que yo en una vida podré devolverles.
Mis pequeñas pinturas han sido uno de los puntos máximo de mi creatividad, me han mostrado otra forma de sentir y recrearme a la espera de una mejora que parece utópica pero motivante. Cada trazo de lápiz o pincel, va develándome un mundo donde sólo existen las pinturas y yo.
!
Siempre espero mejorar las técnicas, analizar mejor las figuras, y sin duda es aquí cuando la práctica se hace nuestra mejor amiga. Realmente pinto porque me gusta; veo un papel y un rostro como un potencial lienzo que necesita ser pintado (soy maquilladora también), y no puedo más que agradecer de tener este don tan maravilloso, que no es el de pintar como un gran artista, puesto a que sin duda, no considero que mis pinturas puedan siquiera llegar a lo que se considerase “bueno”, sino el don de apasionarme por estas cosas, lo que considero que es el real privilegio.
Gracias por leer.