Hay quien quiere hacer historia,
esos, que no entienden la belleza del olvido.
Hay quien quiere ser relevante,
ser recordado.
No sea tu alma ególatra.
Nada hay mas alto que lo simple,
nada mas bello que lo efímero,
la gloria de la madre natura es así.
Come tu comida, excreta, juega, vive y,
luego muere.
Que pena si esto te entristece,
esta danza se baila desde el origen del mundo.
Antes de fabricarnos un dios, una ficción alentadora.
Soy un hombre cotidiano,
apenas y quiero abrir la boca.
Mi gloria es caminar por las calles,
besar a mi mujer, comer mis comidas cuando las hay,
pelear, herir y que me hieran, vivir el dolor,
cantar canciones y creo que eso es todo.
La lluvia, el cigarrillo en la noche,
el café del obrero que madruga,
el cansancio, la decepción, la alegría,
la voluptuosidad, la desgracia, el hambre,
el éxtasis, lo sagrado y lo vulgar.
Toda cotidianidad es sacra.