Hola, steemians. Me he quedado como ciudadano venezolano, sin poder de votos. Es decir, puedo votar pero no vale nada. Así que a postear para recuperarme.
Hace diecinueve días que no posteo, he estado en letargo steemiano. Existen muchas razones, una de ellas es que me reincorporé a mi labor docente después de tres meses de reposo médico. Otra, debo hacer largas colas para buscar efectivo en el banco o para pagar por puntos de ventas cuando la linea telefónica de los supermercados se satura, también porque se me va el tiempo pensando en el menú diario, porque, porque, porqueee, así estamos en mi país, pues.
De todas estas razones que me alejaron de Steemet voy a aprovechar contarles lo que me sucedió en la cola de un banco. Resulta, mis queridos steemianos, que una chica, después de dos horas, regresa y dice que iba dos puestos delante de mi, alegando que había estado temprano, "marcó puesto" y salió a hacer una diligencia. La mujer que supuestamente iba detrás de ella le dijo , ¿qué queeé?, a ver mijaaa, repítemelo mas despacio, ¿qué te pasaaa, acaso crees que yo te voy a dejar ponerte delante de mi? Pues estás equífera, ¿ok?, tú aquí no vas, ni creas que te voy a dejar, embustera...(y demás sapos y culebras).
Luego, la chica me mira con ojos vidriosos, casi que con rostro golpeado y me pregunta ¿usted cree que esa sea la actitud? Le dije ven colócate detrás de ella pero te digo esto, mientras tú hacías tus diligencias, nosotras hemos estado paradas aquí por largo tiempo, hemos dejado nuestros quehaceres para recibir el efectivo que no sabemos si alcanzará, ¿te parece justo?
La chica comienza a desahogarse, verá, yo no soy ninguna tramposa ni abusadora. Lo que pasa es que estaba llamando por teléfono para conseguir plasmas para mi mamá que padece de leucemia. Ahorita tiene la hemoglobina en tres, la dejé sola en casa con mis dos hijos de cuatro y dos años, soy hija única y estoy sola porque mi esposo se fue al Perú a trabajar. ¿Y conseguiste la sangre?, le pregunté. Si, cada plasma me la venden en 600.000 Bs, ya nadie está donando, ni siquiera los soldados de los destacamentos militares. No oculté mi asombro, sin embargo, pensé, bueno, y con esta alimentación quién va a querer sacarse la sangre.
La chica continúa, mi esposo, gracias a Dios se fue al Perú y es como puedo costear los gastos de mi mamá, pues me envía semanalmente un dinero, que no me alcanza, pero puedo cubrir los gastos de medicinas y comida, bueno, qué digo yo comida, yuca sancochada, frita, dulce, en crema y en todas sus presentaciones".
Mientras conversábamos de toda su situación, se le acercaron tres personas, dos le hablaron al oído y ella contestaba entre labios que no podía, una última se acercó con un cheque en la mano y le habló en voz alta, manita, ayúdame, ella le contestó mijaaa, para poder estar en esta cola tuve que aguantarme un pleito. Interpreté lo que pasaba y le dije cuidado con lo que vas a hacer porque no te lo voy a permitir. Le hago saber el límite de mi solidaridad, la comprensión y el tiempo. Un señor que nos escuchaba respondió los cajeros lo hacen también. Me correspondió, desde luego, asumir el rol de maestra con el discurso de la moral, la ética y las buenas costumbres. No es fáciiiiiil
En conclusión, vivimos momentos en que no creemos en nuestro congéneres, no sabemos si son buenas personas, si abusan de nuestra buena fe, si lo que cuentan sea cierto y el mundo al revés que se ha apoderado en el pensamiento y la acción del venezolano. El mundo se nos oscureció y aquí hago catarsis. Yo, aunque guardo esperanzas de que saldremos de esta situación política, económica y emocional, puedo asegurar que lo difícil será recobrar la confianza en nuestra sociedad. Nos tocará reconstruirla, condición humana por delante. Fuerza y fe.