En esta oportunidad, quiero compartir con ustedes mi viaje a Valparaíso, una ciudad clandestina que enamora con sus cerros coloridos, donde el arte juega al escondite. Aquí cada pared tiene una obra con vida propia, una vida que alberga secretos y te deja un mensaje dentro del anonimato del autor. Cada rincón grita: ¡solo queda la inmortalidad del color!
Seres despiertos observarán más allá de lo que sus ojos dan, no se trata de simples paredes bonitas: cada una de ellas representa esfuerzo, emoción, ideas y energía. Fueron muchos los artistas callejeros que viajaron desde otras localidades, para lograr que este lugar vibre como lo hace; y debo decir que NO fue en vano, pues cada obra se complementa de una manera increíble y juntas otorgan ese ritmo particular a esta ciudad, que no para de latir.
Bienvenidos a Valparaíso.
En la zona de las boleterías, están dos obras que representan a la naturaleza, como siempre, transmitiendo paz. La del lado derecho fue la que llamó más mi atención.
Vida y unión... Ecosistema en equilibrio.
Inmediatamente, al salir del metro, nos damos cuenta de que estamos en un museo abierto.
¿Eres de los que se empecinan en catalogar al street art como vandalismo? Entonces Valparaíso es el ejemplo perfecto para que entiendas que el arte callejero es un instrumento de transformación positiva que sirve no solo para dar identidad a una ciudad, sino también para revalorizar su patrimonio.
A esta foto me gustaría titularla "Escaleras Mojadas".
Pachamama
Alma del bosque
La fachada de esta casa me recordó que el arte es libertad y diversión, recreación para el espíritu.
Cuando la noche toca las calles, la ciudad se desnuda y vuela...
No cualquier lugar es bueno para domir, pero sí para soñar y amar.
¿Hermosas calles, verdad? Pronto volveré a visitar el lugar y compartiré más de este arte que se reparte por todas partes. Por ahora me despido y quiero hacerlo con un fragmento de La oda a Valparaíso, escrita por Pablo Neruda:
"Valparaíso, qué disparate eres, qué loco, puerto loco, qué cabeza con cerros, desgreñada, no acabas de peinarte, nunca tuviste tiempo de vestirte, siempre te sorprendió la vida…”
Gracias por recorrer estas calles conmigo... ¡Hasta la próxima!
Fotografías realizadas con la cámara del Sony Xperia C3.