Era una tarde fría de otoño cuando el viento frío cala los huesos y llega hasta los sentimientos enfriandolos también. Me sentí solo y corrí al teléfono público esperando consuelo en una voz cálida familiar que me hiciera la soledad soportable. Al otro lado de la linea me encontré una voz fría y solitaria como la mía. Lamentablemente no pudimos romper el hielo de la separación en distancia y tiempo
Extrañamente al colgar el auricular empece a sentir una extraña sensación de calor y caos que me regresaron la esperanza de pronto muy pronto volver a estar muy cerca de mis seres queridos o sera una esperanza irracional ya que no tengo la certeza científica de volverlos a ver pronto solo la promesa de que vendrán a verme.
- APZ -