El trueque es un intercambio de valores o servicios, que hacen dos o más personas en beneficio de ambos, donde el dinero no entra en la operación. Este tipo de cambalache ha existido por casi toda la existencia del hombre, y actualmente en nuestra querida Venezuela se está acentuando cada vez más.

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Hola mis estimados stemians, o como dice
Hive account@leonardoj333, mis steemados. Siguiendo con mis relatos del quehacer cotidiano les invito a leer hoy, un aspecto de permutación que he vivido en mi trabajo como taxista.

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Cuentan los venezolanos que vivieron en tiempos del General Marcos Pérez Jiménez por allá en los años 50, historias negociando intercambios entre ellos para solventar la situación. Mi padre, que nació por los años 40 y pico, (en los años 1600, pam pam pam), dice que en su pueblo era común, mercadear carne por topocho, café por papelón, animales vivos por ropas, calzados, y muchas cosas más. Igualmente esta situación estuvo presente, acentuadamente, en tiempos dictatoriales del Jefe militar Juan Vicente Gómez, en los primeras décadas del 1900. Era una forma de vivir sin dinero.

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Debido a la situación que vivimos en nuestro país, (para los que no viven en venezolana de televisión), la falta de efectivo monetario, los altos costos de la comida y los productos básicos, el venezolano, que es macho para adaptarse a todo y sobrellevar todas las situaciones que le nacen cada día, vuelve a la calladita a ese juego de canje donde permuta comida o cualquier artículo, por un servicio.
Como taxista me he visto en el papel de aceptar este tipo de negocios, pareciera chistoso o pasado de moda pero es real. Es común que el cliente, pregunte el costo del servicio y si le parece elevado o no tiene suficiente dinero regatee con el taxista la tarifa a pagar.
Buenos días pana, ¿por cuanto me llevas al boulevard?
Buenos días amigo, dame 20 bolos.
¿Mi pana no será mucho?
No bro, esa es la tarifa.
No llego para allá pana, solo tengo 18.
Dale guaya, móntese, por 2 mil no vamos a pelear, con eso no se compra ni un caramelo.
Ya van varias situaciones donde he vivido el trueque; las personas han ofrecido pan, refrescos, un queso que estaba bien bueno, sal, verduras, frutas, hasta un mono deportivo. Siempre buscando la manera de poder llegar a sus hogares.
El queso. Trueque con señor trabajador del campo.
Mano, buenas noches. ¿Me llevas a Santa Rufina?
Si compa, 50 mil.
Ta bien, mano. ¿Pero será que te puedo pagá con un quesito? No tengo naita de dinero y voy con la familia.
Bueno manito, solo que no me vayas a meter padentro con el queso.
No vale compadrito, el queso está bien gueno. Bajito e’ sal. Pruébalo.
De verdad estaba bien bueno.
Los trueques ayudan en cualquier caso a tener productos para enfrentar la situación alimenticia, no dejan el bendito dinero, pero de alguna forma son parte positiva, porque en estos tiempos de crisis evitas estar buscando productos para tener en la despensa, claro no siempre te ofrecen algo que tu necesites pero apaleas las realidades, solventas tu situación, y solvento mi situación. Como dice el buen venezolano; ¡Resuelves!
El refresco.
Buenos días señor, ¿Cuánto al centro?
Buenos días amiga, ¡30 bolívares!
Amigo, no tenemos nada de efectivo, ¿puede ser posible que usted se detenga en algún negocio, compre algo que necesite y nosotros pasamos la tarjeta para pagarlo?
¿Hum? ¿Y cómo qué sería eso? ¿Qué ofreces?
No sé, algo que usted quiera, si quiere un refresco.
Ah bueno, puede ser un refresco para no perder mucho tiempo.
Ok, no se preocupe. Dice la fémina.

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En algunos casos no falta aquella persona pasada de viva, que abusa de la situación y daña el trueque con cosas innecesarias para ambos lados, buscando manera de salir de ese mal producto ofreciéndolo como algo maravilloso, el trueque, o termina mal o no se da. Ese es otro escenario.
Gracias por leer mis post. Feliz trueque y bonito día.
