¡Y volvimos!
Arriba pasas por toda clase de puentes que desafían el miedo a las alturas; al final del sendero vuelves a tierra firme lanzándote por una tirolina que le da un toque más extremo a toda la experiencia. Me alegra que esta actividad aún siga en funcionamiento, siempre es bueno tener opciones variadas para disfrutar en Mérida.
Y por supuesto, como no podía faltar: fuimos a la laguna de Mucubají, era la primera vez que yo iba y de una vez me dieron ganas de volver en algún otro momento a ese lugar, no por lo bonita que era sino porque no podía ver nada!🤣
Había muchísima neblina, lo único que veía era una parte del muelle donde se toman la respectiva foto y bueno, ni hablar del frío, yo estaba cubierta de pies a cabeza pero igual me costaba moverme, realmente e era implacable el hielo ese día, pasamos un buen rato pero no tardamos en huir de aquella nevera.