Tu mirada me congela en un segundo,
buscando argumentos para haber vivido sin poseerla,
perdido en ese infinito espacio entre tu iris y pupila,
me quedo dormido, como descansando sobre el cielo.
tu sonrisa cautiva mis sentidos y da color a mi realidad,
adormece mis temores, acuna mi inseguridad,
vuelve añicos los reclamos y por sobre todo esto;
me llena de paz.
Tu cuerpo desata infinitos deseos,
sórdidos, sedientos paisajes que quieren ser pintados sobre tu lienzo
y llenar cada poro que te cubre,
memorizar las señales que me envía tu respiración entrecortada, tu cuerpo en contorsión.
predecir tu siguiente caricia, el lugar que le corresponderá a tu siguiente beso;
quemando mi piel con tus labios,
dejando marcas, profundas huellas por doquier.
Tu encanto abona las marchitas tierras de mis sueños,
Esparce júbilo en mis espacios ,
llega a mi alma y la acoge en su seno,
domándome sin remedio.
Es así como me compones tú,
así me salvas, me destruyes;
yo ese poder te he concedido.