Su mano me guío hasta su habitación y me dijo:
--Quiero verte desnuda, me encargaré de eso, pero antes te vendaré los ojos.
Me muestra una cinta de seda negra y los cubre, no sentí miedo a lo que sucedería, me besa en la boca y murmura en mi oído:
--Esta noche jugaré contigo, quiero llevarte al placer intenso, solo déjate llevar.
Me comienza a desnudar, no hubo una parte de mi cuerpo que no dejara de besarme, yo sentía como mi cuerpo se activaba al sentir sus besos. Sentí su húmeda lengua en mi boca, tomo una de mis manos y la bajo hacia mi sexo, me incitaba a que me tocara lo húmeda que estaba y que me masturbara para el, introduje unos de mis dedos en mi sexo una y otra vez, mientras que escuchaba como el susurraba:
--Quiero que te toques para mí, abre bien las piernas.
Quitó mis dedos de mi sexo y los chupó, sentía su húmeda lengua en mi sexo, lamiendo poco a poco, su lengua me hacia estremecer, sentía mi respiración entrecortada, le agarraba la cabeza y lo apretaba hacia mi, abriendo mas las piernas para que no se apartara de mi, él con la destreza de su lengua, me estaba llevando a la locura, me entregue por completo al placer que el me estaba brindando en ese momento. Aun con mis ojos vendados, sentí como se acomodo encima de mi, y me penetro una y otra vez, ambos gemíamos y disfrutábamos, nuestros labios estaban hinchados de tantos besos, ambos nos dejamos llevar por la lujuria hasta que alcanzamos el climax. Rendidos en la cama, me quita la venda de los ojos, y se recuesta en mi senos hasta quedarnos completamente dormidos.