Al tenerlo frente de mi, un torbellino de temblores recorría mi cuerpo, su perfume mareaba mis sentidos y me hacia más débil entre sus brazos. Intento hablarle, pero el me silencia con sus besos. El sonríe y me dice: Estas temblando. Yo apenada intento liberarme de él, pero el me sostiene fuertemente, y me susurra al oído, ¿a donde piensas ir?, si no haz hecho lo que quiero. Mi respiración se acelera, siento que mi corazón martilla fuertemente en mi pecho. Mientras el sonríe nuevamente al ver como tiemblo. Con su dedo pulgar tocaba mis labios y mientras me decía: tienes unos labios provocativos, seguramente son milagrosos.
--Te pongo nerviosa- dice mientras toma mis manos y me las lleva a su pantalón invitándome a quitárselo. Sin pensarlo rápidamente lo desabrocho, mientras mis manos rozaban su sólida erección. Al bajar su boxer, libero su erección, con mi mano comienzo a masajear de arriba hacia abajo midiendo con mi mano su pene, él me veía mientras me recogía todo el cabello en un puño, impulsándome a que me acercara más a su pene, mientras me decía:
-- Ya sabes lo que tienes que hacer.
Con mi boca comencé un viaje de placer para su pene, saboreando, succionando, chupando de manera lenta, mientras poco a poco aumentaba la intensidad de mis mamadas, mientras escuchaba decir:
--No pares, chupas delicioso.
Mientras mas chupaba, sentía la profundidad de mi garganta, el comenzó a mover sus caderas para hacer mas profunda su penetración, su pene entraba y salía de mi garganta de manera desesperada, al mirar su rostro visualice que el disfrutaba, hecho la cabeza hacia atrás, pegándola a la pared, mientras escuchaba su gemido de placer, a los pocos minutos sentía sus fluidos que liberaba su pene en mi boca.