En Venezuela existen muchas historias de fantasmas y de terror, mucho más en los llanos occidentales, “La Llorona” una mujer quien le asesinaron sus hijos, “El Silbón” un hombre muy delgado que asesinó a su padre, “La Sayona” un anima que le aparecen a los hombres infieles y fiesteros, “La bola de Fuego” Un demonio que arrasa con las personas que deshonran a sus padres, pero muy poco se ha escuchado el cuento del “Pozo del muerto”.
Hace 205 años en el estado Cojedes hubo una batalla comandada por el libertador Simón Bolívar, esta guerra la ganaron los patriotas venezolanos provocando la derrota de los españoles.
Cuenta la leyenda que 3 soldados españoles escaparon de la guerra para esconder sus morocotas robadas (Monedas muy grandes de oro macizo), en el transcurso de su escape desde Tinaquillo llegaron hasta Tinaco, los patriotas venezolanos ya estaban por alcanzar a los soldados españoles y fue así cuando decidieron bajarse de los caballos y lanzarse al “Rio Tinaco” con todas sus morocotas, para que no los vieran, tuvieron que sumergirse en un pozo que estaba cerca del rio y aguantar la respiración, los patriotas vieron a los caballos a orillas del rio, pero, por más que buscaron jamás lograron encontrarlos.
Los soldados duraron tanto tiempo en el agua que ya les estaba costando aguantar la respiración, pero aun así no querían salir, temían a que los patriotas los consiguieran y se llevaran sus morocotas, de repente uno de los soldados no aguantó más y quiso salir del lago pero sus 2 compañeros lo tomaron de los brazos y piernas para que no saliera, entre tanto forcejeo los 3 soldados españoles se ahogaron.
Los patriotas consiguieron los cuerpos de los 3 soldados españoles, pero, jamás consiguieron las morocotas…
Desde ese entonces el pozo quedó maldito, jóvenes que iban a jugar y a bañarse en el rio, veían 3 caballos cerca del pozo, ellos se acercaban para ver si esos caballos tenían dueño, de repente veían un hermoso resplandor en las profundidades del pozo, al observar mejor notaban que eran morocotas, los jóvenes por su avaricia nadaban hasta ellas pero por alguna extraña razón cada vez que se sumergían aún más las morocotas parecían hundirse más y más, cuando al fin parecía que ya llegarían, 6 manos sujetaban a los jóvenes y los ahogaban, pero lo más tenebroso era que jamás conseguían sus cuerpos pero si sus pertenencias flotando…
Hoy en día hicieron un puente sobre ese rio y al pozo lo nombraron “El Pozo de la muerte”; aún hay jóvenes que juegan en el rio, pero cuando ven esos 3 caballos o un resplandor salir del lago, prefieren salir del rio e irse hasta sus casas, temen a que ese pozo de la muerte los atraiga y no los deje salir nunca.