Fuente: http://saltoangel.com/
Venezuela es un país con paisajes hermosos, culturas extraordinarias y sobre todo personas muy amables y cálidas, con buen humor característico de los venezolanos. ¿Cómo no hablar bien de Venezuela? Es un magnífico país, donde tuve el privilegio de nacer.
Mi hermoso país ahora está en boca de todos. Nosotros los venezolanos estamos siendo juzgados y señalados por los demás.
Pero… ¿Cómo no ser juzgado con tantas noticias y cuentos que se escuchan sobre nosotros?
En este artículo no pretendo hablar de política directamente. Más bien compartir mi experiencia como venezolana que sobrevive diariamente en un hermoso país.
Sí, leíste bien. SOBREVIVIR.
Diariamente muchos venezolanos salen a la calle con gran fortaleza y valentía en busca de ingresos monetarios que sustenten los alimentos que ese día logren llevarse a la boca. Sí, solo ese día y tal vez para el día siguiente.
Hay mucha escasez de alimentos y productos básicos de higiene personal, productos para bebés, entre otros. Si bien es cierto que hay determinados abastos que poseen estos artículos, imagínense el precio.
Pasar 5 a 7 años de juventud estudiando una carrera universitaria para lograr nuevas metas, un buen empleo. Soñar con una casa propia donde tener tu núcleo familiar. Estas cosas no son alcanzables para los venezolanos que trabajamos y recibimos un salario mínimo.
Como madre de un bebé de nueve meses me indigna ver vacíos los anaqueles que deberían estar llenos de fórmula para alimentar y mantener en buena salud nutricional a los más pequeños e importantes seres que habitan el planeta. Y lo más indignante de todo es que cuando las empresas venden una pequeña cantidad de productos al público llegan estas personas conocidas como “bachaqueras” a comprar regulado y revender el producto 5 veces su precio original, a madres y padres que solo tienen un sueldo mínimo.
Mi hermoso país, un país sumido en las sombras, hundido en un huracán de cenizas.
La salud es un estado físico valioso que hay que cuidar como un tesoro. Lamentablemente en ninguna farmacia se consiguen los medicamentos necesarios para cumplir con los tratamientos que sean indicados. Ni una inyectadora.
Esto se ha convertido en una selva, en dónde el que sobrevive es el más fuerte, el que es capaz de herir a los demás con tal de tener un poco más en su nevera.
Por suerte yo he tenido la oportunidad de toparme con personas extraordinarias que aún conservan es espíritu que caracteriza a un verdadero venezolano. Seres bondadosos, colaboradores, cariñosos y preocupados por el prójimo. Sí, aún hay personas buenas que no han desistido a los valores educados por nuestro padres y abuelos. Estas personas me inspiran a compartir este artículo. A llamar a concientizar a la población. Puede que la situación sea difícil pero no seamos individualistas.
Mi descripción suena exagerada, incluso terrorífica, pero les aseguro que todo lo he vivenciado en carne propia. Y he visto a mis conocidos, familiares y amigos pasar por situaciones difíciles.
¿SABEN QUÉ ES LO MEJOR DE SER VENEZOLANO?
Que no nos rendimos ante las adversidades. Y como dice el dicho “Dios aprieta pero no ahorca”.
La razón de mi post es invitarlos a cambiar a nuestro país. Vamos, ayudemos a alguien que tenga necesidad. Ayudemos a los animalitos en la calle que no tienen techo ni alimentos. Seamos honestos, amables y bondadosos.
Todos estamos sobreviviendo a una triste realidad que se disfraza con una hermosa mentira.