Desde el inicio de los tiempos el ser humano ha generados conocimientos. La necesidad de encontrar solución a sus problemas ha sido la motivación necesaria para estimular el pensamiento en la búsqueda de respuestas.
Al principio, estos conocimientos se desarrollaron al azar, por ensayo y error y sin ningún tipo de sistematización. Poco a poco, se fue desarrollando una forma de acumular estos conocimientos, de tal modo, que no se comenzará siempre desde el principio.
Así fue naciendo la ciencia.
La ciencia aparece en la fase histórica de la humanidad, cuando ya se ha desarrollado la escritura y se pueden dejar testimonios que puedan ser recuperables al leerlos. Surge en el seno de la “polis”, de los primeros Imperios y ciudades Estado.
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Los primeros conocimientos que entran en la categoría de lo que conocemos como ciencia, fueron los de la matemática.
Germinalmente aparece hace unos tres milenios en forma de dos artes o artesanías: la de medir, y la de contar, impuestas por urgencias económicas y sociales. Así, en el antiguo Egipto florecía la medición geométrica, por la necesidad de llevar un control de las tierras de cultivo y de las inundaciones en cada uno de las regiones del país.
En cambio, para los fenicios, comerciantes prototípicos, más que la geometría, era necesaria la aritmética contabilista, para poder llevar el control de sus inventarios en los diferentes recorridos que hacían comprando y vendiendo diferentes tipos de bienes.
Esos serían los primeros pasos dados en el desarrollo de la ciencia matemática
Pero hay un gran trecho entre el lejano contar con los dedos, piedras y ábacos hasta las modernas operaciones con números. Tras el vulgar contar y medir se oculta el problema matemático más antiguo y fundamental: el abismo entre geometría y aritmética. Las cantidades discretas o números enteros que solo pueden contarse, parecen incompatibles con la extensión continua susceptible de medición. Surge aquí una de las grandes discusiones en el mundo de los números, la diferencia entre contar y medir. Un problema, que los matemáticos modernos siguen discutiendo.
A los griegos, le debemos los primeros pasos por encontrar una solución a este problema y, el desarrollo de aplicaciones prácticas con el conocimiento matemático.
Muchos fueron los pensadores griegos que se enfocaron en el estudio de la matemática y la hicieron avanzar en la teoría y en la práctica. Platón, Pitágoras, Aristóteles, se cuentan entre ellos. Pero fue Arquímedes de Siracusa (287 al 212 A.C) el verdadero precursor y representante más antiguo de la ciencia moderna.
Los estudiosos concuerdan en que el método de Arquímedes se acercaba en mucho a la sistematización actual. Fue el creador de la matemática pura y de su aplicación a las teorías de la mecánica, creó innumerables artefactos y máquinas. A él le debemos una clara intuición sobre el poder de la técnica. Recordemos una de sus frases más conocidas: “dadme el punto de apoyo y moveré la tierra”.
Nos leemos.
Fuente de las imágenes. I II III