Aquí estoy iniciando un pequeño periplo de un par de días al país de los “escargots”, los ”cruises de greunilles” o el ”foei gras”. Suenan muy bien, sí: la “Haute cuisine” lo llaman, solo para paladares esquisitos, hasta que te das cuenta investigando un poco, que lo que realmente te están vendiendo son “ranas de la charca”, “caracoles de la huerta” e “hígado hipertrofiado de pato maltratado”.
Moraleja: agarren una cosa asquerosa, añadan verduras y condimentos usuales, pónganle un nombre francés, pronúncienlo con boquita de piñón, sírvase en un plato espolvoreado con perejil picado con un ademán mágico de mano revoloteada a ser posible en un establecimiento cuyo nombre acabe en “Rouge” y “voilà”:
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