Hoy, sin miedo a lo que puedas pensar,
te dejaré aquí mis palabras:
Dentro de nuestro contextos,
no hay abrumos, ni amores
estables. Eres una convulsión
extraña de deseo con desesperanza.
Dentro de mis pensamientos,
moras, diluyes, armas y amas.
Eres tan grande, bastamente
versátil y en resumen:
un mero encanto.
Sin embargo, tienes la mala
costumbre de ser inconstante.
Tú tienes un típico ir y venir
que denota tu gusto insensato.
Eres eso, me vuelvo igual de
insensata junto a ti.
Lejos de dominar mis
impulsos, solo me arrastro a las
pies de tus deseos impropios.
Realmente no quiero que cambies,
al amar, siempre hay opciones.
Soy quien decide si seguir con
lo loco que ofreces y quitas.
Quiero amarte sin medidas,
tanto,
que puedas sentirme
en todas las cosas que tocas;
tan poco,
que sea mínimo e imperceptible.
Pero, aquí estoy sola,
confundida: feliz y triste.
Y tú, más que ausente...