¿Quién no conoce el aspecto del camaleón común –Chamaeleo chamaeleon–, con su casco en la cabeza, sus ojos prominentes con movimiento independiente, su lengua larga y pegajosa y su cola prensil? ¿Quién no sabe que su piel puede cambiar de color según el estado del animal y las condiciones del medio, y que puede camuflarse de tal modo que resulta casi imposible verlo en su hábitat natural? ¿Quién no sabe que es una especie protegida porque es muy vulnerable y se ha visto muy afectada por el avance humano y la destrucción de su hábitat?
Pues bien, aquí viene lo curioso de este caso: bajando de la sierra de Benalmádena con mis alumnos de Biología de Bachillerato, después de haber encontrado todas las especies botánicas que íbamos buscando, encontramos un camaleón cruzando tranquilamente la carretera. Les permití cogerlo un instante para hacerle unas fotos, pero en seguida les invité a que lo soltaran, ante las muestras de estrés del pobre animal. Fue una experiencia emocionante, pues ninguno de ellos había visto uno antes.
Os muestro algunas fotografías en las que se ve lo que cuento y la belleza de este pequeño reptil: