El mar de tus ojos.
El muelle se alargaba, entrando a un mar pacífico y sereno. Las gaviotas era motas en la lejanía de un cielo resplandeciente. La arena era dorada y húmeda a donde la alcanzaba el agua. Pensé en ti, cuando llegué al borde de muelle y miré las olas romper junto a él. Recordé con claridad tus ojos, no por su color sino por su grandeza e infinitud.
Me acerqué y me dejé caer, entré en el agua fría y oscura. En ese momento pensé que alguien estaba siendo apuñalado, golpeado, o quizás atropellado después de comprar pan y leche. Pensé en una niña en un columpio bajo el sol. En alguien con los puños apretados, llorando frente a una lápida. A alguien más en un aeropuerto abrazando a su hermana, que después de tanto tiempo corrió hacia ella, sonriendo.
Toqué el fondo del mar, estaba blando y suave.
El cielo se enturbiaba bajo el agua, pasó una bolsa plástica, y había mucho silencio. De nuevo pensé en alguien, llevando a su hija a la feria. Pensé en tantas aspiraciones y remordimientos, y te extrañé.
Pataleé y salí a la superficie, el sol calentaba y los turistas habían invadido el muelle, se tomabam fotos y derramaban helado. Las olas golpearon y yo volví a sumergirme en tus ojos