¿Cuál es mi oficio?
acaso
¿medir mis pasos en la oficina?
¿amontonar pequeños viajes de ida y vuelta?
¿retomar una y otra vez la misma melodía?
o tal vez, tejer enredaderas
al paso de la tarde
buscar coleópteros
en la piel de los árboles
o sentir la vibración
de una imagen potente
que anide en mi ser
y me llene de raíces por dentro,
que me nutran, como la savia
de una planta selvática
fresca, reconfortante.
para prenderme de una nueva tierra
que llene mis venas
de luz sincera
y me ayude a abrazar la mañana
como a la piel clara de mis hijos