Por Franchesa Herrera Marvez
La Espera
En silencio
inicio mi marcha hacia el jardín.
Mis pies obedecen
el instinto de otros ojos.
Sólo hace falta un abrazo
de la tierra.
Todo está por empezar.
Llantos, flores, velas,
letanías tras letanías
y entonces
oscuridad...
¿Cuánto tiempo hasta sentir
el calor de los gusanos?
¿Cuánto
hasta la próxima caricia de la lluvia?
Ahora habito un barco
de madera y cristal,
desde aquí miraré
una vez más el cielo,
su espuma y sus estrellas.
Un rostro de plata
besará la memoria
de quieres me acompañan.
Aguardaré pacientemente el final del recorrido.