Las ofertas de final de temporada atraían a multitud de mujeres que presurosas se encaminaban a los centros comerciales, Any como por cariño le decían era una chica de unos 20 años, con una mirada chispeante, de carácter compulsivo y muy optimista, se dirigía a toda prisa ilusionada sin saber que descuentos podía encontrar, a solo unos pasos caminaba Mary una mujer de unos 35 años; hermosa acostumbrada a hacer ejercicios, muy en forma y muy orgullosa de su figura, la cuál se esforzaba mucho en cuidar, esperaba conseguir los zapatos que quería para su entrenamiento, y unos pasos detrás de ella caminaba muy distinguida la señora Richarso;, una mujer de unos 45 años , un poco estirada, dura en sus juicios y muy inteligente pero fémina al fin atraída por las compras y las ofertas.
Al pasar por una enorme tienda, la coquetería de mujer hizo que las tres se detuvieran a observar su reflejo en el vidrio..., por un fugaz momento hubo una conexión entre las tres mujeres que les permitió conocer de la existencia de ellas a través de la imagen que reflejaban en mismo espacio tiempo.
De repente un incidente las sacó de su letargo, la señora Richarson sintió como le arrebataban su bolso de las manos y al mismo tiempo caía estrepitosamente al suelo, tras el empujón que le propinó el ladrón que venía arrancando carteras desde abajo de la calle.
La gente comenzó a gritar y un policía que estaba cerca corrió detrás del antisocial, con tan buena suerte que éste se tropezó con un vendedor deambulante y cayó de bruces a pocos metros.
En el alboroto de la calle, los transeúntes se aglomeraban ante la escena, y ayudaron al oficial a sostener al ladrón y a recuperar las pertenencias robadas, mientras llegaban los refuerzo, uno de ellos se acerco y le tendió una mano a la señora Richarson para ayudarla a incorporarse.
Rapidamente se acercaban las dueñas a exigir sus bolsos, por lo que el oficial necesitó abrirlos frente a las mujeres que reclamaban, para verificar su identidad y poderlos entregar y así comenzó a nombrarlas.
- Ann Mary Richarson! llamó el oficial, y dejó ver una cálida sonrisa, al entregarle sus pertenencias.
Con mucha tranquilidad la señora Richarson aceptó lo sucedido y continuó su camino, no sin antes dar una miradita a su reflejo en la vidriera que tenía enfrente, con la intención de arreglarse un poquito... y entonces fue cuando en ese momento retorno su visión antes del empujón y entendió la existencia en ella misma de las tres mujeres...
Any era su alma libre joven y soñadora, Mary era su imagen como se veía lo que proyectaba y la señora Richarson era quien era . Pero como vivirían las tres ahora que sabían que existían....