Que descuidado eres pequeño.
Concentrándote en ti o en lo que te quita el sueño.
¿Pero enfocarte en ambas cosas? jamás podrás hacerlo de nuevo.
Moralizar y pensar: ¿estoy haciendo el bien, o el mal?
No hay respuesta correcta, realizas ambas al andar.
O al menos así es esta ruta, abrupta, te ensuciarás tarde o temprano con esta mente corrupta.
Puedes hacer el bien y sentirte mal, puedes hacerlo mal, y bien te sentirás.
No existe una ruta sin baches, no existe un camino sin grietas, mucho menos existe un alma hecha y derecha.
Titubear no es de débiles, pensar no está de más, lo que hace débil a los débiles es no aceptar su verdad.
La ruta del bien se podrá complicar, enemigos, incertidumbres... La vida en la cara te escupirá.
La ruta del mal es mucho peor, al principio parece fácil, pero terminas pagando por tu mala decisión.
No puedes quedarte en un camino eternamente, porque sufrirás alguno de mis antecedentes.
Te presento este camino, que es equilibrio y es real, sin mentiras, fantasías, donde hay arena de todo costal.
Un camino donde brilla el bien.
Un camino donde abunda el mal.
como un perfecto Ying Yang, el mal dentro del bien, y el bien dentro de mal.
Espero que hayan disfrutado este poema, la foto es de mi autoría y fue tomada con una Nikon D80.
Busca tu equilibrio, y aprende a balancearte cuando sea necesario.
Un abrazo azúl para tí, de mi portafolio.