Estas líneas le pueden ahorrar muchos dolores de cabeza.
Mucho se puede hablar sobre cualquier aspecto en cualquier tipo de relación, sin embargo por ser este punto el común denominador en casi todas, sentí que era importante de resaltar, hablamos de la necesidad de individualidad personal en relaciones largas, pudiendo ser estas últimas de cualquier índole, desde relaciones laborales, noviazgos, amistades, matrimonios entre otros.
Las necesidades del espacio propio, las emociones que producen la falta del mismo, el problema de expresarlo, el man-cave y el woman-palace, serán los temas que detallaremos intentando no hacer ni muy largo ni muy pesado el post para que podamos encontrar en una rápida lectura detalles que muchas veces podemos pasar por alto aunque estén frente a nuestras narices.
Las necesidades del espacio propio.
Parece un cliché de películas pero la frase “necesitamos darnos un tiempo” es en muchos casos una consecuencia de no haber percibido lo relevante y lo necesario que es para una persona tener sus propio espacio, sus proyectos individuales, sus particulares gustos, muchas veces, cuando se comienza una amistad, (por tomar algún tipo de relación) se quiere hacer todo junto y más cuando se comparte una gran cantidad de gustos, pero como dijo una vez un amigo, a dos personas le puede gustar el color azul, pero con el tiempo juntos empezaras a ver que existen muchos tonos de un mismo color.
Aquí radica el punto que tratamos, cuando un individuo, que genéricamente está configurado para andar en cualquier tipo de “manadas” se decanta por el gusto colectivo, siempre estará dejando gustos individuales a favor de mantener la balanza de los que lo acompañan.
Esto causara la insatisfacción progresiva y acumulativa de tantos pedacitos de situaciones que podrían con el tiempo causar una ruptura en la relación en cuestión, esto es lo que se debe evitar.
Emociones producidas por falta de individualidad.
Al principio, por todo lo que implica cualquier relación no se sentirá de inmediato gran apego por el “espacio individual” sin embargo al pasar los años, seguro empezaremos a darle vueltas al asunto, cuando los proyectos individuales (y no hablo de grandes proyectos) son dejados a un lado o quieren ser compartidos por otros que no lo valoran igual, la sensación empieza a ser desagradable, y se empiezan a añorar los momentos donde la soledad te permitía tener algo propio.
Es notorio, todos tenemos algún gusto tan particular que no es agradable para los que comparten nuestros días, si por ejemplo en una oficina con ambiente musical se escucha lo que la mayoría escucha, y no volvieron a colocar aquel mp3 con la fabulosa música sacra del siglo XVII que a ti te pareció tan espectacular y a tus amigos les trajo pesadillas, no pasara mucho tiempo en el que, después de oír suficiente salsa y canciones de chayanne y maná, termines comprando unos audífonos para tu música, mas allá de esto, en el grupo, los 5 integrantes restantes también quieren desde el primer día sus propios audífonos porque entre su repertorio de manada, nunca pondrán aquel disco de Jimi Hendrix que tanto le gusta y que al resto le conlleva a un plácido “Dolor de Cabeza”.
Sin dejar de lado el aspecto de la sub-valoración de tus individualidades, cosa que siento peor que no compartir tus gustos, y lo ejemplifico, supongamos, y esto pasa mucho en parejas, que el otro individuo insiste en compartir “Todo” contigo, aunque lo desconoce o no valora, cuando se siente el asentimiento automático, el like automático o las barbaridades que pueden salir “según tu” de personas que sin saber o sin valorar tus gustos opinan de lo que te agrada, puede llegar a ofender.
Pongamos un simple ejemplo para esto, muy personal, cuando una compañera de trabajo escucho la música que en mis audífonos sonaba de Joaquin Sabina y me dijo: “Canta raro el viejito creo que se copió de Arjona”, puedo asegurar que me provoco por un instante lanzarla por la ventana a que mejorara sus gustos contra la acera que esta 4 pisos abajo. (Ojo he de suponer que el caso contrario también pudo ser así, y es lo bonito de la individualidad).
El problema para expresarlo
Es algo que todos hemos sentido, pero no nos hemos dado cuenta que es algo que les pasa a todos, y es que en la mayoría de las veces es bastante difícil abrir la brecha que necesitas para recuperar esa área donde te sientes dueño absoluto y unipersonal de lo que te guste hacer sin que esto conlleve a algún tipo de mal entendido u ofensa de las personas o persona que tengas que apartar para este fin.
Sin embargo es primordial y psicológicamente sano que se encuentre la forma de hacerlo.
El Man-cave y el Woman-palace
Aunque estos términos provienen o son relativos a espacios físicos acondicionados específicamente para los gustos de los hombre o las mujeres en casas, y de hecho hay programas televisivos donde se ve la construcción de unos espectaculares que no son más que un área de juegos para niños grandes (obviamente me gustaría un montón tener el mío propio), en este caso nos referiremos a ellos como el espacio que debemos dejar en cada relación a cada uno de los integrantes de la misma para tener tanto tiempo como proyectos, gustos y hasta objetos que sean propios de ellos y entender que no se puede compartir “todo” ya que no somos clones los unos de los otros, y que si fuésemos así, las relaciones serían tan monótonas y aburridas que la raza humana se hubiese extinguido por aburrimiento.
Si a su novia le gusta ver “Friends” y a usted no, no lo comparta, o por lo menos ahorrase el comentario de: ya este capítulo lo vimos. Porque estoy seguro que ella lo sabe, y al ser su gusto particular le importa un pepino que sea la décima octava vez que lo vea, y se va a reír igual mientras te ignora para que no le dañes el capítulo.
Si por otro lado a su esposo le gusta el fútbol, señora no insista en hablarle de lo que dice el grupo del condominio por whatssap mientras ve un partido así sea en diferido, y mucho menos se le siente a un lado a preguntarle cosas que para el son tan obvias que cuando usted le esboce no sabrá si mandarla a un acilo o a un lugar peor.
Amigo rockero de la oficina, tal vez, y solo tal vez, escuchar “Sepultura” a las 8 de la mañana no es agradable para los que comparten contigo y muy seguro estoy que cuando van varias semanas de esto se sentirá amargo hasta el cafecito mañanero si insistes en compartir tu estilizado gusto.
La necesidad por lo individual es algo que de no ser tomado en cuenta puede deteriorar cualquier tipo de relación, es importante saber cuándo estamos poniendo un pie sobre esa línea y salirnos tan rápido como sea posible.
White F.
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