Jueves, a ti pocas palabras te dedican,
Entre el cielo y el infierno balanceado en tu cornisa,
Dando halagos e improperios a tus bastardos parientes,
No logras ser valeroso aunque le aprietes los dientes.
Jueves sin sentido, jueves calculado,
A ti llegan roídos mis vestidos, melladas mis armas,
No eres bienvenido a las tertulias ni a los descansos,
Eres concatenación, mas careces de alabanzas.
Jueves sospechoso, con duelos y querencias,
Nada ha llegado a ti, no eres tierra firme,
Ni muelle, ni barco, solo algún desvelo,
Pobre viejo incomprendido desde aquí siento tus celos.
No estás tan solo, no te suicides,
Aún quedan en tu haber un par de horas,
Un poema taciturno hoy te menciona,
Como murmullo de mar escondido entre las olas.
Jueves cobarde encerrado en tu destino,
No eres manjar de desfile, no eres pan, no eres vino,
Aceptadas tus premisas, has caído en sin sentido,
No te vayas a olvidar que esta vez yo voy contigo.
Llego a ti a gachas, a rastras, a suspiros,
Y al mirarte me percato que aun siento, que respiro,
No contienes el descanso por mis huesos requerido,
Más sonrío al verte, una vez más, amigo mío.
Photo by rawpixel on Unsplash