Está científicamente demostrado que el sexo genera felicidad, y mucha. En el sexo se liberan feromonas, también conocidas como hormonas del placer y estas tienen un efecto vasodilatador, y cuando la excitación va creciendo entra también en el juego la endorfina, hormona que crea una sensación de placer y un estado de euforia hasta alcanzar el nivel máximo en el orgasmo.
Las consecuencias de este proceso químico pueden durar días y los efectos son claramente visibles. Esa chica que era gruñona, iracunda, mal encarada, entre otras cosas, ahora llega sonriente el lunes al trabajo, o uno mismo que va en el tráfico ya parece estresarse menos en todo.
Mucha sabiduría tenía aquellos pensadores de los años 60 que insistían en su consigna de “Haz el amor y no la guerra”, es que definitivamente el sexo lo lleva a uno a la paz.
¿Y ustedes que opinan al respecto?, leo sus comentarios.