Más allá de los efectos inherentes al sexo, debemos recordar la premisa que ha sido demostrada por los siglos de los siglos, y que forma parte del corolario de la seducción (sin mencionar en la amplia gama de libros que están en el mercado sobre seducción) quien la hace reír es quien al coge.
Así que, si usted quiere garantizar la movilidad de su vida sexual y tiene alguna fémina en la mira, despliegue su simpatía y gane sus risas. Así obtendrá su corazón y abrirá sus piernas.
De igual manera no se confié usted si tiene pareja y la ve muy sonriente con un tipo. No son celos injustificados. Aflorar la mandíbula es el preludio a aflojarle otras cosas. Ella siempre lo negara, pero mosca.
¿y ustedes que opinan al respecto?