Para algunos el proceso mediante el cual llueven las ideas suele ser premeditado y cuando esto ocurre, están preparados para plasmarlo cuanto antes. Existen también, quienes están en un determinado lugar y el entorno los estimula sin ellos siquiera preverlo, viéndose así, presas de lo que comúnmente se le llama inspiración, quien ataca de un momento a otro, pero ¿Realmente existe la inspiración?
La musa y sus encantos:
De esta señora sabemos que hay más de una, nueve en total, hijas de la memoria, acompañantes de Apolo, producto de los amoríos de Zeus según los griegos y sus mitos de antaño. Desde que aparecieron estas damas puede vérseles citadas con mayor frecuencia en los escritos de quienes hacen uso del lenguaje poético. Pero, como todo mito, son seres inexistentes, fruto de la imaginación del hombre, creadas, al igual que cada mito griego, con el fin de dar significado a las cosas y dotarlas de sentido, como es bien sabido en la actualidad.
Sin embargo, hay quienes están errados al pensar que gracias a ellas —las musas o la inspiración—, el escritor se hace famoso, o en todo caso, cualquier artista en la rama del arte a cual se dedique. Llegar a estos extremos es menospreciar de alguna forma u otra, el trabajo de los que cada día al despertar se sientan frente al ordenador y están allí durante horas hasta cumplir la tarea asignada para ese momento, bien sea la redacción de un artículo, el capítulo de una novela, la creación de un cuento o cualquier otro escrito; empero, haré hincapié en lo siguiente: dar vida a un poema es un proceso desligado de lo que se ha venido planteando, eso, desde mi punto de vista, y más adelante explicaré por qué.
Para concluir y no extenderme más de la cuenta por la complejidad del tema en cual hablaremos (de manera superficial y subjetiva) sobre el talento innato y el que es adquirido, gracias a la exposición constante y práctica de la disciplina que se quiere aprender, diré que sí: la inspiración existe.
Lo hace de la misma forma en que existe el aire, puesto que lo sentimos cuando hace brisa y ese es el nombre que le hemos dado a tal fenómeno, como hemos hecho con todo lo que nos rodea en nuestro entorno. Pero, la inspiración no es algo que llega y nace de la nada, debido a que las ideas fluctuantes hasta en los momentos más inesperados, se han ido gestando con el pasar del tiempo en nuestra mente y suelen ser concebidas gracias a estímulos como: libros, películas, canciones, relaciones interpersonales, diálogos internos, experiencias vividas, emociones en nuestro haber y pare de contar, hasta que... ¡Boom! Es hora de plasmarlo todo o dejarlo ir.
Voces de expertos y escritores de renombre:
Según Stephen King, en su libro «Mientras escribo» publicado en el año 2000, existe un muso, sí, un muso. Pero más allá de ser quien llega y te sopla las respuestas en la oreja para que respondas todas tus interrogantes, este personaje se sienta en la esquina de tu habitación a verte sufrir frente al papel o el ordenador, o máquina de escribir.
En efecto, su labor no es decirte que hacer sino ver tu constancia y dedicación, por lo que si todos los días escribes a una hora determinada y lo vuelves un hábito, él siempre estará allí contigo esperando el momento, ese tan anhelado por todos los que desean que su obra trascienda en la historia y se vuelva un libro de culto para la posteridad. Ese momento llega, literalmente, fruto de tu esfuerzo y si realmente estas capacitado para ser buen escritor, puesto que no todo el mundo triunfa en el ámbito literario; pero sí, tras horas y horas de dedicación, el muso despegará su culo del asiento, dejará su bebida a un lado y sacará su bolsita llena del polvo mágico que le faltaba a tu escrito, esparciéndolo sobre el mismo.
Es allí cuando sabrás que has creado algo digno de leer, o en la mayoría de los casos como ocurre con los genios ignorantes del potencial que tienen, solo sentirás haber escrito algo más y ni te pasara por la mente el hecho de que dejaras huella gracias a lo que acabas de hacer.
En ese libro del cual ya he hablado con anterioridad en una reseña que hice sobre este afamado escritor, King nos habla también de las ideas y del proceso casi arqueológico que significa sacarlas del lugar en cual se encuentran. Dice que ellas son como un fósil, por lo que debe tratárseles con cuidado y por lo que jamás podrás sacarlas completas, siempre habrá una parte faltante, la cual complementas con tu ingenio.
Por otra parte, tenemos a Charles Bukowski, escritor que se hizo famoso mayormente por ser un borracho sin reparo alguno y por hablar de sexo y mujeres de manera desmedida, sin cohibiciones de ningún tipo; pero, este señor lo respeto y admiro por lo que solía decir respecto al tema de la escritura, era un sabio y conocía perfectamente el más grande error de quienes escriben, puesto que en palabras del ya mencionado: escribir es fácil.
Lo es, quien lea sus obras sabrá a que se refiere con semejante frase. Él sabía lo que requería un escrito para que este fuese bueno, tanto así, que lo considero uno de los mejores críticos literarios en su época. A Bukowski le inspiraba la vida y todo lo que esa frase encierra, hecho constatado en cada una de sus novelas y poemas. Para dar credibilidad a lo que digo y complementar el tema del cual hablamos, citaré uno de sus poemas:
Aire, luz, tiempo y espacio
“Sabes, yo tenía una familia, un trabajo, algo
siempre estaba
en el medio
pero ahora
vendí mi casa, encontré este
lugar, un estudio amplio, deberías ver el espacio y
la LUZ,
por primera vez en mi vida voy a tener un lugar
y el tiempo para
CREAR”.
No, nene, si vas a crear
vas a crear trabajando
16 horas por día en una mina de carbón
o
vas a crear en una piecita con 3 chicos
mientras estás
desocupado,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo,
vas a crear ciego
mutilado
loco,
vas a crear con un gato trepando por tu
espalda mientras
la ciudad entera tiembla en terremotos, bombardeos,
inundaciones y fuego.
Nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada,
excepto quizás una vida más larga para encontrar
nuevas excusas.
Está demás decir que tanto King como Bukowski tienen razón en lo que dicen, la escritura no es algo que deba ser forzado, pero tampoco es algo que ocurre por arte de magia; es un proceso complejo, el cual, es posible gracias a la lectura constante y a múltiples factores influyentes en la cotidianeidad, pero sobre todo, debido a una diaria exposición frente al papel, así lo único dejado en él sea un montón de garabatos, porque tarde o temprano se aprende a hacer caligrafía.
La voz de mi experiencia:
Hablar sobre un determinado momento y de orden, no aplica para mí. Primeramente soy inconstante, un desastre a la hora de organizarme tanto a nivel de ideas como de cosas por hacer. Segundo, he escritos cosas caminando por la calle, con un cuaderno en la mano y de manera compulsiva, como por ejemplo, mi poema anterior a esta publicación. Y a ese punto quería llegar, puesto que de la forma en la que yo lo veo, cuando se trata de un poema, no puede ser premeditado ese momento. Cuando el poema llega a ti, por así decirlo, así estés en pleno autobús mientras te diriges al trabajo, o donde sea, impera la necesidad de escribirlo y liberarse del sentimiento apremiante (en mi caso).
Sin embargo, he escrito uno que otro relato después de haberme propuesto a hacerlo, sin importar qué, así crea estar bloqueado y que nada saldrá. Cabe resaltar, que después de leer es cuando me siento más creativo, siendo la lectura mi mayor incentivo y motivación; aparte de, claro está, cada experiencia vivida, porque si de algo estoy seguro a pesar de ser neófito en esta área, es que no hay mejor escrito que aquel capaz de transmitir un sentimiento al lector.
Y solo cuando se escribe, bien sea en el momento más oscuro o más lúcido de la vida, es cuando se da vida a obras que llegan a ser inmortales, como El Cuervo de Edgar Allan Poe, o los poemas de Elvira Sastre y aquellos 20 de Neruda; podría poner de ejemplo también, a La luna no es pan de horno, cuento escrito por Laura Antillano, el cual, realmente transmite a la perfección ese sentimiento de pérdida del que todos hemos sido presa en algún momento de nuestras vidas.
Supongo que necesito más orden en mi vida, incluso, para abordar temas tan sencillos como este, del cual ya muchos han hablado con anterioridad. Pero para mí, es un momento sagrado y a la vez, maldito, todo depende de cómo me sienta o de lo que escriba. Crecí creyendo que era así, pensamiento que le debo mucho al rap, música de calle donde se expresan sentimientos indescriptibles y se escriben canciones dedicadas a la escritura como si esta fuera un ente, un salvador de vidas para quienes no vieron luz hasta haber dado con ella.
Desde entonces, escribir para mí siempre ha sido una forma de desahogarme, de no ser por Steemit y algunos usuarios con los cuales he forjado una amistad literaria muy amena, a lo mejor no me hubiese animado a escribir relatos; puesto que la novela publicada en mis inicios, aún está en proceso y quizá me tome más de lo que tenía pensado el terminarla, por lo que más allá de esa obra inconclusa, solo tenía canciones guardadas junto a poemas que dan pena por mi falta de práctica y conocimientos.
Hoy en día, el momento sigue siendo muy impredecible, así que opto por dejar que fluya cuando tiene que fluir. En fin, solo puedo decir que soy muy inexperto y me falta constancia, pero, al igual que cualquier otro, mientras escribo, trato de hacer un buen trabajo, así no quede satisfecho jamás.
Todo es parte de un proceso, en medio de todo, estamos nosotros, cada quien con sus cualidades y su forma de proceder ante lo que se haya propuesto hacer. Hablar de este arte sin tomármelo a pecho y llevarlo todo a un marco teórico y explicativo, me cuesta, por eso te invito a leer este post de la Srta. , quien también es una persona muy dedicada a la plataforma, y en él, sorprende a cualquier lector por la forma en la que aborda el tema.
Gracias a ella hago mi aporte el día de hoy, debido a que me ha invitado a participar. Y aunque lo he hecho a mi manera y no he acatado todas las normas del reto, espero haberme dado a entender. Agradecido por tu tiempo, querido lector.