Qué fácil es opinar
sobre cualquier tema,
estructurar argumentos
justificando guerras.
Juzgar comportamientos,
cualidades desagradables,
complejos, defectos.
Escribir cosmogonías,
hablar sobre otra vida,
divulgar el origen de la misma
ignorando el sentido de esta.
Caer en lo banal y lo trivial,
porque la complejidad de las cosas
aburre, fastidia y asusta.
Dar una crítica rotunda,
destructora de creencias
suplantadas luego por ideas,
como si ambas no fuesen
producto del pensamiento.
Qué fácil es, sin duda,
jugar con palabras
que el viento esparcirá
desvinculando sus letras,
dejando vocales sin consonantes,
extraviando el mensaje
entre la brisa
por cual ondean tus cabellos.
La primera imagen pertenece a Felix Mittermeier,
la última a Rachel Lynette French, ambos fotógrafos de Unsplash.com.
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