Tras lo ocurrido…
A uno le afectó más que al otro. Sentado en la acera, en medio de una crisis emocional, se lleva las manos a la cabeza pensando en lo que acababa de hacer junto a su compañero de trabajo. Un acto atroz e inhumano. Mike, su compañero, enciende un cigarrillo y se acerca a él, observándole con cara dura y ofreciéndole uno del paquete de Pall Mall que lleva en la mano.
—Deja de lamentarte —dijo al agacharse y dar una calada—, la vida es así, unos van y vienen; otros, debemos ayudarlos para que se larguen de una vez por todas… ¿Acaso, es el primero? —preguntó con ironía.
—¡Claro que lo es, Joder! —respondió Luke observando las manchas de sangre que tenía en su ropa.
—Levántate y vámonos, aún tenemos trabajo por hacer…, ya se te pasará. Recuerdo haberme encontrado en la misma situación cuando comencé en este negocio, me acostumbré rápido al comprender que ya no hay vuelta atrás después que quitas una vida —dijo Mike escupiendo un gargajo al piso y poniéndose de pie.
Sobre las tres de las madrugadas el vecindario estaba sumido en el silencio, dos cuerpos inertes se encontraban en la maleta del carro al que acababan subir ambos personajes; cómplices y autores de un crimen premeditado, el cual, no salió como se lo esperaban; sin embargo, fue llevado a cabo con éxito.
Minutos después por la carretera...
—¡Maldición! No podré dormir esta noche. Es increíble que ni te inmutes, eres un jodido monstruo ¿Lo sabes? —comentó Luke desde el asiento del copiloto.
—¿Y qué esperabas? ¿Qué no se nos fuera de las manos? ¿Qué no rogaran por sus vidas? Ja, ja, ja… ¡Insensato! Deja de lloriquear o también moriras. Fuiste tú quien solicitó ser parte de esto. Sin embargo, ya no tienes la capacidad de decidir si quedarte o no. Aunque podría ayudarte, si deseas desaparecer, claro —dijo Mike soltando otra carcajada mientras conducía.
—No me causa gracia lo que dices. Soy consciente del lío en el que me metí… ¡Rayos! ¡No tenía idea de que estuviera embarazada! ¡¿Por qué tuvo que gritar?! No era mi intención apretar el gatillo… ¡Joder! ¡¿En qué mierda me estoy convirtiendo?! —exclamó Luke colocando la mano derecha sobre su frente, lamentándose.
—Ya, ya, ya… ¿Por qué tanto escándalo? Ella fue la que se interpuso, deja de culpabilizarte y relájate. Te olvidaras de todo eso tarde o temprano —dijo Mike encendiendo un cigarrillo.
Luke guardó silencio y la noche siguió su curso. A las siete de la mañana ambos se encontraban desayunando en una cafetería de la carretera. Se habían cambiado de ropa concluida su labor, y el apetito los condujo hasta allí. Viajeros entraban y salían del lugar. Una familia de cuatro reía en la mesa del fondo. Luke dio un sorbo al café que tenía delante de sí, y su sabor amargo le recordó lo que era ahora: un monstruo que recibía su paga por serlo.
las requeridas para poder participar en el concurso de
ambas son de Pixabay.com; estás son las originales: Hombre fumando, hombre sentado.
El separador final es de mi autoría, creado en PhotoshopCs5.
Esta obra esta bajo una licencia de Creative Commons.
Posted from my blog with SteemPress : http://psi1826.timeets.xyz/2018/10/12/trabajo-sucio-microrrelato/