El ciclo del maltrato
La violencia que sacude nuestras sociedades solo es el reflejo o la consecuencia de lo que está pasando con la familia. Sí, esa que nos contaban en bachillerato que era la célula fundamental de la sociedad. Así, si las células del cuerpo están desintegradas, corrompidas, enfermas, ¿Qué nos ocurre? Estamos enfermos, quizá muy graves.
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No es distinto con la sociedad. Las células (familias) que la componen están enfermas. La familia debe ser el lugar en donde se brinda seguridad, protección, cuidados incondicionales, ayuda mutua, se procura amor, paz, sociego; se posiblita el crecimiento de sus integrantes desde todo punto de vista, en donde se facilite el desarrollo físico, intelectual, moral de sus individuos, sin embargo, es en muchos casos un lugar de pesadillas, en donde las personas encargadas de amar y proteger se convierten en verdugos de los protegidos, haciendo de su vida un infierno justamente en la etapa en donde se va a aprender el concepto de familia no por lo que digan en la escuela, sino por lo que se vive en la propia.
De manera que las personas aprenden un concepto distorsionado de lo que es una familia, de lo que debe ser un hogar y así salen prematuramente a formar su propia familia y continuar el ciclo de maltrato con sus propios hijos y con la pareja. Multipliquen eso por cientos, miles de familias, cientos de miles de maltratados-maltratadores y tendremos, al menos en uno de sus más importantes factores, la razón de la violencia en la sociedad de hoy. No podemos ser simplistas y afirmar que es la única causa, no; es un problema multifactorial, pero sí es uno de los más importantes.
¿Qué se gana con diagnosticar y no resolver? Nada. Por supuesto que saber el origen de un problema es el primer paso para su posible solución, pero nadie llega a ningún lado dando solo un paso. Hay que seguir y recorrer todo el camino que nos separa de donde estamos hasta donde queremos estar. Es casi utópico pensar en una sociedad libre de violencia en todas sus manifestaciones, pero sí podemos hacer de nuestra parte para detener el abuso en nuestra esfera de acción, que lo es al menos, en nosotros mismos.
¿Qué puedo hacer?
Si te has sentido identificado(a) porque sufriste de abuso y no quieres repetir el patrón, te digo que es posible. Una vez identificado el origen de una conducta (cuando ya se hace consciente), se tiene medio camino recorrido. No es tu culpa, no fue tu responsabilidad haber sido maltratado(a). Haz el propósito de sanar y de no cometer los mismos errores que cometieron contigo. Perdona a los agresores y deja el pasado atrás.
Si el abuso está en el presente, lo mejor es salir y alejarse de la fuente del maltrato y buscar ayuda para ti y los demás miembros de la familia, incluyendo al maltratador.
Si eres maltratador, es posible cambiar. Existen muchas terapias psicológicas efectivas disponibles.
Y todos los demás podemos ayudar a difundir este tipo de mensajes. La violencia no es inevitable, se puede parar. Si nuestras familias sanan, en una gran proporción también tendremos unas mejores sociedades.
Que tengan un hermoso día/noche
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