Desvaneciendo toda amenaza del exterior que pueda robarnos este instante en el que solo merecemos existir tú y yo.
¿sería egoísta considerarnos los protagonistas de una historia donde las palabras sobran y un intercambio de miradas perturban el silencio?
La gravedad se hace presente en medio de un dilema entre la vanidad de las vestimentas y la libertad de Adán y Eva.
Él: Todo pesa
Ella: Algo sobra
Él: Algo quiero
Ella: Te quiero a ti…
Dos corazones que sienten lo mismo y no requieren de un director de orquesta que los acompase.
En un movimiento síncrono, sin dejar de mirarse él y ella se despojan de todo lo inútil, incluidos los prejuicios, cobijándose con lo más tierno que se puede ofrecer: el uno al otro
Una conexión y una intimidad que va más allá que unas entrepiernas. Una compenetración que solo dos corazones voluntariamente expuestos y compartidos pueden entender.