Mi abuela paterna murió el año pasado luego de haber vivido una larga y penosa enfermedad; La diabetes, esa enemiga de muchos que ojalá pudiéramos erradicar
Pero este no es un post de tristeza, al contrario , solamente viaje con ella en dos oportunidades y me alegro haberlo hecho esa última vez ya que unos meses después dejó el mundo terrenal y gracias a este viaje puedo recordar momentos positivos con ella.
La idea de realizar este viaje fue primeramente porque la notábamos decaída y más triste que antes y mis padres pensaron que un viaje relajante, otro tipo de ambiente , clima y otro tipo de gente le haría bien a su cansada mente
Y así comenzó, primero recorrimos el trayecto en auto hasta Coro Estado Falcón (Venezuela) aunque nuestra estadía fue corta lo disfrutamos al máximo.
Una parada casi obligatoria para todos los Venezolanos cuando se dirigen a las playas del bello estado Falcón, es sin duda, los Medanos (Un desierto en medio de la carretera)
Aquí conocí un deporte que para mí era desconocido, "Sandboard" desde lejos podías ver a los chicos esquiando sobre la arena fina donde también te brindaban la oportunidad de montarte en una tabla y "surfear".
Mi abuela nos esperó en el auto con una sonrisa, pues lo que más le gustaba era vernos divertirnos aunque no pudiera ni tuviera la energía para acompañarnos
Después de llenarnos hasta los oídos de arena dimos rumbo a la playa, una playa muy apartada pues la más visitada era " Adicora" pero al ser la más famosa también tienden a descuidarla y a ensuciarla, entonces preferimos seguir hasta encontrar alguna en buenas condiciones, les debo el nombre de la playa es que hay tantos nombres que me confundo.
Sola, tranquila , perfecta para descansar
Justo al llegar la abuela se puso unos buenos lentes de sol, bajo una sombrilla y la brisa del mar durmió como un bebé siendo acariciada por los vientos del Caribe.
Estando ya cansados y asoleados decidimos regresar al hotel, descansar y al otro día partir a la hermosa Mérida
De clima cálido y playa a clima frío y montañoso
Nos quedamos en unas cabañas, las de siempre.
Fuente
Este sitio nos encanta, cuenta con un salón de juegos, cabañas muy cerca de las montañas, cancha de baloncesto o fútbol y mi favorito, un sembradío de maíz y vegetales.
El trabajador del campo le regaló a mi mamá cebolla en rama y perejil recién cortados y debo decir que la comida supo mejor.
En los días que estuvimos no salimos mucho porque todos querían descansar y disfrutar de la tranquilidad de las montañas así que volvimos a la ciudad donde como antes mencioné murió unos meses después, y a finales del 2017 realizamos otro viaje en conmemoración a ella, visitamos la iglesia donde se casó y oímos misa.
(Basílica Santa lucía de Timotes, Mérida)
Por dentro. Recuerdo que el sacerdote encargado de dar misa, era un poco de todo, un poco gracioso un poco loco un poco entrometido, pero sobretodo era humano, uno de los pocos sacerdotes que no intentan parecer lo que no son por el que dirán.
Y así fuimos rememorando, río en el que Abuela llevo a mis tíos de pequeños
(El resto de las fotos sin fuente son de mi autoría)
Y así intenté resumir este viaje para que conozcan un poco más de mí.
Para Tata, siempre felíz , dulce y al que te conociera esotérica, Descansa en paz.