«La Sorpresa»
Ese día, aproximadamente las cinco de la tarde, fue cuando echamos de menos tu presencia. Estábamos todos reunidos, alrededor de la mesa, jugando Scrabble, disfrutando del calor del fuego de la chimenea.
Supongo que en algún momento, la puerta se abrió y decidiste aprovechar para salir a jugar o dar un paseito.
«La Angustia»
Salimos a buscarte por los alrededores de la casa, pensando que estarías cerca, porque al ser tan pequeñito, no podrías haber ido muy lejos.
Y así comenzó nuestra angustia. Unos fueron a buscarte a pie, otros en el auto y yo me quedé en la casa, por si volvías, tendrías quien te recibiera.
Llegó la noche y no había señales de ti.
La angustia y la tristeza ya se habían apoderado de nosotros. Sabíamos que con la densa neblina y la negra noche, sería imposible que encontraras el camino a casa.
Dios, muchachito, ¿dónde te habías metido? Sólo nos quedaba orar porque estuvieras bien y a salvo.
Y así la desolación se iba apoderando poco a poco de cada uno de nosotros, devorándonos los nervios, trepándose por nuestras entrañas, como si de una hiedra venenosa, se tratara; el silencio hacía tanto ruido que nos ensordecía.
«La Fe»
Es asombroso como una mascota puede ganarse el cariño de una familia al punto de experimentar tanta angustia, como si fuese un hijo perdido y eso nos tenía muy afectados.
De vez en cuando salíamos a ver si podíamos divisarte a lo lejos. Nada. Pero no nos dábamos por vencidos. Pese a la tristeza, manteníamos la esperanza.
«El Regocijo»
De pronto, mi hermana recibe una llamada que nos devolvió la alegría. ¡un vecino te había encontrado! Muy lejos de tu casa, habías ido a visitar a unos amiguitos tuyos, otros perritos a su casa y sus dueños te trataron con cariño y te cuidaron, durante las largas horas que allí estuviste.
Al poco rato, regresaste de la mano del vecino. Estabas muy sucio. Parece que te habías divertido bastante.
Tu travesura nos asustó, pero ya finalmente, estabas a salvo en tu hogar, durmiendo profundamente en tu camita y con el cariño de tu familia, nuestro pequeño Max.
«Si ves a Max»
Si ves a Max, quiero que sepas que él duerme cada noche en su camita, junto a la cama de su mamá humana, cuando hace frío y en el piso del mismo lugar, cuando hace calor.
Si ves a Max, quiero contarte que él se pone a temblar cuando algo le asusta y su corazoncito no aguanta emociones fuertes.
Si ves a Max, debes saber que le encanta tocarte con la patita cuando quiere atención y que se pone celoso si su olfato le dice que has estado con otro can.
Si ves a Max, quiero decirte que él no tiene dueños, él tiene mamá y hermanos. Que él tiene una familia que lo ama y espera verlo de nuevo.
Las fotografías son familiares, publicadas en Instagram
y pertenecen a mi hermana y a mi sobrino, de nuestro último paseo
a la Colonia Tovar.
Cuento con la autorización de ellos para su utilización. Acá el link
de sus respectivos blogs: @ifalsone
y @aidagarciasumoza
Marco para las fotos
Publicado desde mi blog con SteemPress : https://purrix.timeets.com/2018/08/10/el-camino-de-vuelta/