...aquella tarde y esa noche del 18 de abril fueron cruciales para lograr lo que hasta ese momento era impensable. Que un grupo de mestizos, blancos y negros Gritaran. Libertad....Independencia.
Las campanas de la iglesia esa tarde repicaron varias veces, los hombres que eran los protagonistas de aquellas horas de angustias suprema, se excitaban de solo escuchar el tin tong tin tang del temple cobriso que llegaba como nunca a lugares lejanos.
Cuando se esta a la espera de algo importante hasta el sonar de la brisa alerta los pelos y el oído se afina como quien está de casería a la espera de una gran presa. Eran horas que transcurrían como les digo; agitadas. También para los que se opinaban a todo aquello el susto en la barriga los excitaba con solo escuchar el estruendo de las caravanas de pasos hacía las reuniones que se efectuaban, en las calles, plaza, el cabildo y en las iglesias.
Nadie sabía en que terminaría toda aquella locura extrapoladas por chismes de barcos que llegaban donde decían que ya no había Rey en España y si el había desaparecido entonces aquí en América ya su poder había estaba extinguido. Los escépticos no creían, los religiosos algunos se plegaban a la algarabía mientras otros oraban angustiados en los oscuros cuartos de aquellos templos.
De está historia Patria aún quedan pasajes por develar, investigar y escribir. El acta que de estas reuniones se formo como nuestro primer acto constituyente se encuentran contradictoriamente en la Biblioteca Española. El acta original se perdió mientras se movía por el País para que fuera firmada por todos Los constituyentes de las Provincias que se declararon libres.
Gracias a Dios que el acata tenía una Copia que salió con otra delegación y por otros caminos para protegerla qe sobrevivió y es la que esta guardada en las bóvedas del Banco Central de Venezuela.