Venezuela como en algunos países de América latina, es normal nacer pues o vivir en un “rancho”; algunos de paja o barro, o simplemente una cueva como en alguna isla caribeña. La gran hazaña de nosotros fue que nos liberamos de él. De la condición de ser marginados de todo y por todos. Salir del rancho fue nuestro gran estigma de vida. Del hogar miserable y de las cadenas que nos ataron a sus débiles paredes.
Con el estudio aprendimos que esas serian nuestras bases y paredes, luego lo más difícil fue el rancho que está dentro, el habitado. Los espacios llenos de pocas cosas. Un par de catres, as cortinas, alguna cocinita de kerosene o gas y el infaltable radiecito para escuchar salsa o las novelas de aquellos años pasados.
....ahora el rancho viene en una caja... del tamaño y medida de nuestra hambre existencial.
Todas las fotografías son de mi propiedad, tomadas en mi movil Android.