Como decía en el post anterior un huerto comunitario nos puede crear conexiones con otras personas y con la naturaleza, lo que es muy importante. Pero debemos intentar que lo pueda hacer con poblaciones con diferentes circunstancias.
Debe ser un lugar de aprendizaje accesible no solo a personas con limitaciones físicas, si no también a personas que se sientan marginadas en otros ambientes sociales.
Debe tener anchos senderos con pendientes suaves, elevamos el suelo y las plantas a una altura de trabajo más fácil mediante la instalación de camas elevadas. Madera, roca, bloques de hormigón y bloques plástico son algunos buenos materiales de construcción.
Las camas levantadas permiten a los usuarios en sillas de ruedas rodar debajo de ellas para que la superficie de trabajo esté en su regazo. Y también se pueden usar las superficies verticales colocando maceteros y jardineras adecuadas.
También es necesario instalar asientos cómodos para poder descansar.
Incluir a los participantes en actividades que sean creativas y a ser posible que incorporen la práctica de alguna materia lectiva escolar, usando el huerto como herramienta educativa flexible que ofrece desarrollar e implementar actividades y programas para estudiantes de todas las edades y habilidades.
Los huertos presentan un ambiente ideal para la inclusión cultural. Por ejemplo, se puede invitar a cada niño a escribir una lista de las verduras y frutas que comen en casa. Cualquier comida regional e internacional, se puede intentar incorporar. Estos alimentos pueden ser inusuales para muchos, pero traerán el sabor del hogar a aquellos que crecieron con ellos. También pueden despertar la curiosidad y la interacción.
Algunas personas adoran ser más activos y disfrutan estar al aire libre, pero no disfrutan de los deportes competitivos. Estos pueden disfrutar especialmente las actividades físicas de remover tierra, hacer viajes desde y hacia el cobertizo del jardín para recuperar herramientas y suministros, y hacer cualquiera de las tareas de jardinería más activas. La huerta ofrece oportunidades para la actividad que fomenta la cooperación, en lugar de la competencia.
Nos puede mantener con cierta forma física durante muchos años.