Valiente es el que se queda en Venezuela pero también el que sale de ella con cierta emoción, pero a la vez incertidumbre de lo que pueda encontrar en su camino lejos del país que nos vio nacer.
Tengan todos una cordial bienvenida steemianos y steemianas.
Todos tenemos a ese amigo que le ha ido muy bien fuera del país, ese que consiguió trabajo el mismo día que llego, y que en pocos días ha logrado establecerse; pero también conocemos a muchos que no han tenido tanta suerte, y que a pesar de que están en otros países con una mejor economía, el llegar como inmigrante dispuesto a empezar de cero no es nada fácil.
En diferentes portales hemos visto muchos casos de personas de muchos países ayudando a los venezolanos, pero no se puede negar que también existe mucha xenofobia, la cual hace que sea mucho más difícil para los venezolanos y cualquier inmigrante el poder adaptarse.
A veces pienso que estar en otro país debe sentirse como estar en otra casa, en el sentido de que por más bien que nos reciban y nos traten, siempre habrá ese algo que no nos hace sentir cómodos.
Recuerdo que en las elecciones a gobernadores del pasado año 2017, una prima que vive en estados unidos me pregunto si la oposición tendría posibilidades de ganar, para saber si se regresaría a Venezuela. Esto me pareció extraño puesto que ella vive en el país del sueño americano, donde muchas personas trabajando de servicio, se dan el lujo de tener hasta dos carros. Ante esta duda la cual le hice saber, mi prima me respondió: "No importa en qué lugar del mundo te encuentres, ni que tan bien estés viviendo, no hay como estar en su país."
Mientras se acerca el día de irme de Venezuela supongo que es normal que surjan este tipo de dudas y miedos acerca de que me depara este nuevo camino, pero de lo que si estoy seguro, es que tengo bien claras cada una de las metas que me he trazado en la vida, las cuales pienso cumplir bien sea en Venezuela, o en otro país.