Tengan todos una cordial bienvenida steemianos y steemianas.
Desde hace 7 años empecé mi lucha por rescatar a mi país Venezuela de esta terrible dictadura en la que ha caído. Decidí dar un paso adelante ante la indiferencia del pueblo venezolano, mientras estos delincuentes que hoy nos gobiernan nos secuestraban el país, razón por la hoy en día, tanta gente ha tenido que irse de Venezuela.
Todo este trabajo político, me permitió recorrer y conocer más mi estado, y mi país; tanto así, que ahora quiero más a la tierra que me vio nacer. En estos años de lucha política que inicie en el año 2012, ya he perdido la cuenta de en cuantas elecciones he participado, de las cuales muy pocas se han ganado.
"Vaya que es duro mantener el ánimo, y seguir la lucha después de tanto perder."
Después de tanto trabajo, de tantas protestas, y traiciones políticas; a veces pienso si tanto sacrificio valió la pena.
Pero a todas estas, puedo decir que mi conciencia está tranquila, ya que todo el trabajo que realice por este país, fue de la manera más sincera, sin el más mínimo interés por un cargo político o trabajo en el gobierno.
El bendito problema de la oposición de este país, es pelear por quien se va a quedar con el gobierno. Para este argumento tan vació, yo solo puedo decir:
"Venezuela es un país tan rico, que cualquiera puede triunfar trabajando honestamente, y sin la necesidad de estar en el gobierno."
Me siento satisfecho porque di todo de mí para rescatar a este país. Por esta razón no me sentí tan mal cuando comencé a sacar el pasaporte, apostillar mi título y mis documentos para irme de Venezuela. Incluso compre dólares para el pasaje, y prácticamente solo me falta hacer mi maleta y partir.
Es aquí donde una fuerza que no puedo explicar, me hace buscar excusas para no irme, es como una sensación de que algo está a punto de pasar; y yo, quiero esta aquí cuando eso pase.
Por otro lado veo a mi madre, y sé que ella quiere que yo me vaya. Siempre me dice que en este país no hay futuro, y que debo partir ahora que estoy joven. Escuchar estas palabras me duele en el alma, así como me dolió despedir a mi hermana, quien se fue hace poco a otro país.
Espero pronto se ilumine el camino que debo seguir, bien sea acá, o en otro país.